Raúl Saccani: "Las empresas pierden un 5% de sus ingresos por fraude y corrupción"


Paula Urien

Casos como el reciente engaño de Volkswagen para ocultar las emisiones tóxicas de sus vehículos en los Estados Unidos, o Siemmens, Enron, IBM, Skanska, la FIFA y tantos otros, se repiten, a distintas escalas, en organizaciones cuyos directivos y/o accionistas pueden estar al tanto, o no, de que algo turbio está pasando en la oficina.

Hace más de 20 años que Raúl Saccani se dedica a la auditoría forense, investigación de fraudes contables, prevención de lavado de dinero y anticorrupción. El socio de Forensic & Dispute Services de Deloitte tiene en su despacho una gran biblioteca con libros en inglés y castellano sobre los temas que lo apasionan: fraude corporativo, o ladrones de cuello blanco; técnicas para entrevistar; microexpresiones; leyes sobre ética y transparencia. Colaboró con el Banco Mundial Ciadi y la International Chambre of Commerce (ICC) por arbitrajes internacionales. También es investigador del Centro Anticorrupción de Udesa; profesor del posgrado de Auditoría Forense-UBA y vicepresidente de la Comisión de Estudios sobre Lavado de Activos del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. "A nivel global las organizaciones pierden, en promedio, un 5% de sus ingresos debido al fraude y la corrupción", dice Saccani.

Todo comenzó en Chicago

"Sutherland estudió a la población carcelaria y se dio cuenta de que los que estaban en la cárcel eran ladrones de gallinas"

"El sociólogo norteamericano Edwin H. Sutherland, autor de Crimen de cuello blanco (White Collar Crime), fue el primero en hablar del delito corporativo en los años 30", dice Saccani. Según su propia definición, "la delincuencia de cuello blanco en el mundo de los negocios se manifiesta sobre todo bajo la forma de manipulación de informes financieros de compañías, la falsa declaración de stocks de mercancías, los sobornos comerciales, la corrupción de funcionarios realizada directa o indirectamente para conseguir contratos y leyes favorables, la tergiversación de los anuncios y del arte de vender, los desfalcos y la malversación de fondos, los trucajes de pesos y medidas, la mala clasificación de las mercancías, los fraudes fiscales y la desviación de fondos realizada por funcionarios y consignatarios. Esto es lo que Al Capone llamaba "negocios legítimos".

El día después de un escándalo

"Siempre tiene que haber una persona dentro de la empresa que lidere la investigación"

Cuando estalla un escándalo de magnitud, o se reporta una irregularidad en una línea de denuncias, o hay algún indicio de fraude en el ámbito de una empresa, se ponen en marcha una serie de procedimientos. La persona encargada de llevar a cabo toda la investigación puede ser el director de legales, de auditoría interna o un comité de ética, si lo tienen. "Esa persona es la que va a tener un mejor dominio de todas las áreas de la empresa, para que colaboren. No podés tener una investigación liderada por alguien externo porque en la primera de cambio, quisiste pedir un papel y no te lo dan", afirma Saccani. Una vez definido el responsable interno hay un estudio de abogados que coordina el camino legal que se va a tomar y define si hay una implicancia penal, civil o ninguna. "Es el estudio el que normalmente contrata los servicios como los de Deloitte para la recolección de pruebas."

Cómo actúan los empleados

"Cuando se inicia una investigación es una situación muy incómoda. La gente teme perder el trabajo"

"Hay empresas, sobre todo las multinacionales, que están muy estructuradas en esta gimnasia de responder, de tener que reportar los temas o rendir cuentas. En las empresas locales se sienten más invasivos."

¿Las personas se ponen a la defensiva? "Siempre", contesta el investigador. "Es una reacción natural. Hay que saber prologar muy bien todos los procedimientos para que puedan superar la resistencia humana y natural de estar a la defensiva cuando se presenta un caso de estas características. Pasa un tiempo hasta que se va entendiendo la importancia que tiene colaborar."

La Nación
Paula Urien
04 de Noviembre de 2015
Centro Anticorrupción