Santiago Mollis: "resocialización y cárceles no van de la mano"


Santiago Mollis
Graduado de la carrera de Abogacía de la Universidad de San Andrés

Alrededor de 108.000 personas están privadas de su libertad en las cárceles del país. El 70% de ellas llegó por primera vez, mientras que el 30% restante lo hizo después de reincidir en algún delito. Cuando ocurre esto último, generalmente es porque cometieron un delito más grave que el anterior. Casi la mitad de todas las personas alojadas en las prisiones argentinas no tiene condena firme.

"Tenemos que pensar si la resocialización y el encierro van de la mano", aseguró a "Crónica" Santiago Mollis, abogado por la Universidad de San Andrés, futuro doctor en Leyes por la Universidad de Cornelll (Estados Unidos) y especialista en Derecho Penal y Teoría Política. Mollis destacó que si bien el porcentaje de reincidencia "es importante" en la Argentina, no explica, sin embargo, las más de 100.000 personas privadas de la libertad. Pero no son las cárceles y lo que sucede en ellas lo único que incide en las posibilidades de que una persona reincida una vez cumplida su condena. "La salud mental de las personas privadas de la libertad, el consumo problemático de drogas, la falta de empleo formal, una vivienda estable y el acceso a la educación formal, entre otros, son elementos fundamentales a tener en cuenta para asegurar una reinserción efectiva y disminuir la reincidencia de aquellas personas que pasan por la cárcel", mencionó.

"La reincidencia se puede explicar por el tipo de resocialización que hay en las cárceles, que están superpobladas, donde muchas veces para conseguir cosas hay que pelear. Hay una violencia generalizada por un sistema que, por ejemplo, no alimenta o lo hace mal y no entrega los insumos necesarios para vivir dignamente. La situación violenta puede explicar más violencia", sostuvo Mollis.

A nivel nacional, la superpoblación de las cárceles en la Argentina supera el 22%. La cifra puede escalar todavía más si sólo se toma en cuenta a las personas privadas de la libertad en las cárceles del Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB), que albergan a unas 45.000, sin contar otras 5.000 alojadas en comisarías o alcaidías provinciales. Mollis destacó que la gran mayoría de las personas detenidas lo está por delitos no violentos. "Más o menos unas 38.000 están privadas de la libertad por robo o tentativa de robo, y otras 16.000, por la Ley de Estupefacientes", comentó.

Entre los delitos más violentos, Mollis resalta que 14.000 personas están en prisión por cometer homicidios dolosos y un número similar, por violencia o agresión sexual. "Si nos concentramos en los delitos más violentos, frente a los que ahora la única manera que encontramos para responder es la cárcel, vemos que es un número muy pequeño en comparación con la población total. A eso tenemos que sumarle que el 45% de las personas están presas sin condena firme", sostuvo.

Mollis comentó que sólo el 50% de la población carcelaria tuvo acceso a algún tipo de educación, mientras que la mayoría de los detenidos no trabaja o cobra un sueldo inferior al Salario Mínimo Vital y Móvil, que actualmente es de 16.875 pesos. "Las cárceles no sirven para resocializar. No logran ser para lo que fueron construidas o establece el artículo 18 de la Constitución Nacional: Serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas".Según Mollis, lo que debe hacerse con las personas privadas de la libertad es "permitirles vivir en un ambiente mucho más sano de donde viven actualmente". "Lo que se observa es que desde los años 90 hasta ahora la cantidad de personas privadas de la libertad viene aumentando. A claras luces, lo que estamos haciendo no funciona", finalizó.

 

 

Crónica
Santiago Mollis
11 de Febrero de 2021