Tiene un "laboratorio de negocios felices" y la fórmula para crear una empresa con éxito: qué propone esta experta


Eugenia Iglesias
El Cronista

Fabiana Mejalelaty dejó el trabajo soñado para dar un cambio en su vida y ayudar a otros emprendedores. La clave para tomar mejores decisiones.

 
Fabiana Mejalelaty es licenciada en Economía por la UdeSA, con un MBA de la Universidad de Chicago y graduada del MIT Innovation Bootcamp. Además es Directora del Programa de Educación Ejecutiva de Diseño de Vida de UdeSA, mentora de planes de negocio en el MBA de esa universidad y coach. Desde AlumbraLab, su laboratorio de "negocios felices", se dedica a la consultoría de negocios, asesorando, capacitando y mentoreando a personas que buscan rediseñar su vida profesional.
 
La experta que acaba de publicar el libro Diseño de Vida. Creación de tu propio emprendimiento (Editorial Temas) propone crear la propia brújula para indagar si estamos tomando el camino más adecuado para lograr nuestros objetivos profesionales. Ella misma tuvo un cambio trascendental en su vida cuando decidió vender su compañía en un momento de pleno desarrollo para empezar un nuevo camino como emprendedora.
 
Junto a su marido habían creado una empresa que fabricaba cookies estilo norteamericanas en Argentina. Empezaron con una planta piloto y, gracias al apoyo de inversores, lograron tener una planta modelo 10 veces más grande a la inicial. Exportaban a Paraguay, Uruguay, España, Chile, Brasil y producían también para empresas de consumo masivo de primera línea. "En un ´check list´ del éxito, podía marcar todos los casilleros, sin embargo, no me sentía feliz, estaba desmotivada, no estaba haciendo lo que realmente quería", reconoce hoy Mejalelaty.
 
Así que vendió su empresa y comenzó a estudiar psicología positiva, estudios sobre felicidad, coaching ontológico, programación neurolingüística, y coaching por valores. Hoy su método se basa en esta singular combinación de habilidades blandas y duras gracias a todo lo que aprendió como economista, como ejecutiva de multinacionales (trabajó y vivió en Estados Unidos) y como emprendedora.
 
¿Cómo hiciste para dar un cambio en tu vida laboral: dejar la zona de confort y aventurarte a lo nuevo? ¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en hacer lo mismo?
 
Muchas veces en intimidad llamo a la zona de confort, la incómoda zona de confort. Creo que para mí y para muchos es una fuertísima incomodidad y a la vez una habitualidad, algo conocido. Una de las imágenes que me motivó siempre fue pensar en mi abuela inmigrante junto a su madre saliendo de Siria y llegando sin idioma ni recursos a la Argentina. Siempre supe que asumieron ese desafío en búsqueda de algo mejor. Yo sentía que honrar ese esfuerzo era desafiarme a hacer algo bueno para mí. Soltar amarras y salir a navegar.
 
Sin embargo, yo no salí a navegar sin provisiones. No me tiré al vacío sin red. Creo que esa es una falsa alternativa que produce tanta incomodidad como la de esa zona de confort que ya no nos sirve. Yo implementé dos estrategias: la primera, tener ahorros para complementar mis ingresos una cantidad de meses de incertidumbre o bien meses en que mi nuevo rumbo se iba asentando. La segunda estrategia, comenzar a sembrar antes de irme del esquema anterior. Yo desde la empresa que lideraba, empecé a dedicar unas 8 horas por semana (pagas y no pagas) a acompañar a otros emprendedores y empresarios a escalar sus negocios o a lanzar sus negocios o a validar su modelo de negocios. De esa forma, cuando salí del esquema de mi empresa, no estaba en el vacío, ya tenía una rueda que se estaba creando.
 
¿Existe un proceso de toma de decisiones que podamos implementar para elecciones tan trascendentales?
 
Yo creé un proceso de decisiones que presento con herramientas concretas en el libro. El proceso tiene una parte inicial muy importante de autoconocimiento. Me parece indispensable tomar conciencia respecto a si estamos eligiendo algo que es bueno para nosotros versus estar eligiendo para cumplir expectativas de los demás (quizás no nos gustan tanto o bien, son discursos de moda de la época). Por ejemplo, está de moda pensar que emprender es mejor que trabajar en una empresa. Sin embargo, para algunas personas emprender es una buena decisión y para otras trabajar en una empresa es una excelente decisión. Pero, cuando calificamos el emprender como mejor, generamos incomodidad en personas que están súper bien alineadas con su trabajo dentro de una empresa. Por eso, para mí, el proceso de elecciones comienza con detenernos a conocernos y para ello creé una brújula que se completa a través de ejercicios de autoindagación y tests que nosotros proveemos. Teniendo nuestra brújula en mano, ahí sí podemos evaluar mejor el camino a seguir.
 
Si de este primer paso salimos con la idea de emprender, armé en el libro un ABC de cómo evaluar mi emprendimiento potencial para que no se comentan errores simples pero frecuentes ¿Por qué ocurren estos errores simples? Porque muchas de las personas que emprenden nunca han estudiado negocios, y si bien nunca se les ocurriría recetar anteojos sin ser oculistas, sí se les ocurre hacer negocios sin estudiar de negocios. Y cometen grandes errores que se pueden prevenir.
 
Finalmente, sea lo que sea que elijo, luego será muy importante mi autogestión, mi mentalidad respecto de mis elecciones. No existe la certeza. Yo tengo que autogestionarme para vivir feliz con lo que elijo sin estar constantemente mirando aquello que dejo atrás. Esa es una de las claves para ser felices con lo que elegimos.
 
¿Y qué pasa con las micro decisiones de todos los días? ¿Cómo ser más ágiles en eso?
 
Todas las personas sufrimos de FOMO y FOBO: fear of missing out - miedo a perderme algo y fear of better options: miedo a que si me comprometo con algo, después aparezca una opción mejor y me la pierda, entonces no elijo. Tenemos que tener conciencia de estas tendencias que nos paralizan y nos dificultan el elegir.
 
La forma en general para elegir en lo diario es primero reducir la cantidad de opciones. Demasiadas opciones es equivalente a ninguna opción. Nuestro cerebro no puede ranquear 20 alternativas. Tenemos que reducir primero las opciones a no más de 5. Y luego, idealmente desde nuestro autoconocimiento, desde nuestra brújula, elegir lo que esté más alineado con nosotros mismos, sabiendo que no hay certezas, hay caminos.
 
¿Cuál crees que es el desafío más recurrente entre los emprendedores que están transitando sus primeros años y cómo superarlo?
 
El desafío más recurrente es la falta de comprensión de que los emprendimientos requieren inversiones y tienen un período de sembrar y regar previo a cosechar. No tienen la paciencia ni los fondos para llegar a la cosecha. Se quedan sin agua para regar. Se enojan porque tarda en germinar y abandonan. Creo que si yo tuviese que dejarles una metáfora es que el emprendimiento es como la germinación: lleva tiempo. Y tengo que tener planes para el período entre que planto y en el que voy a cosechar. Planes tanto para controlar mi ansiedad como para mantenerme motivado y comprometido como para resolver mis necesidades económicas.
 
¿A qué llamás "negocios felices" y cómo podemos llegar a ese concepto?
 
Para mí negocios felices tiene que ver con negocios que idealmente además de dinero nos generen paz y bienestar. Que nos permitan durante el día pasar momentos en los que estoy haciendo aquello que haría aun si no me pagan, y que nos permitan durante la noche dormir sintiendo satisfacción por la tarea realizada, por el proceso que estamos siguiendo y por los ingresos generados en ese momento o los que esperamos generar a la hora de cosechar.
El Cronista
Eugenia Iglesias
12 de Mayo de 2022