Un regalo inesperado: hablar con el Papa tras 20.000 kms en combi


Paula Lugones
Un regalo inesperado: hablar con el Papa tras 20.000 kms en combi

Nöel Zemborain es graduada del Posgrado en Gestión de Organizaciones Sin Fines de Lucro, coordinadora de campañas de marketing para los distintos programas de la Escuela de Administración y Negocios y de proyectos para el Centro de Innovación Social.

La familia Zemborain dejó San Isidro y se embarcó en la aventura de cruzar América. Ayer los recibió Francisco.

“El viaje ya valía la pena, pero esto fue el regalo final”, dijo a Clarín Noël Zemborain, la mamá de la familia argentina con cuatro hijos que viajó en una vieja combi llamada “Francisca” desde San Isidro a Filadelfia con la esperanza de ver al Papa, al menos de lejos. Pero el largo periplo por América de 20.000 kilómetros tuvo una sorpresa que colmó de felicidad a todos: ayer fueron recibidos por el mismísimo Francisco que se rió con ellos y les dijo: “¿Ustedes están locos?”.

En una nota publicada por Clarín el domingo pasado, Noël (39) contó que ella y su marido, Alfredo “Catire” Walker (41) y sus hijos de 12, 8, 5 y 3 años, habían renunciado a sus trabajos, los chicos dejado la escuela y habían partido en marzo rumbo al Encuentro Mundial de Familias, en esta ciudad. Para eso habían comprado una combi Volkswagen modelo 1980 y atravesaron toda América para llegar a la misa de ayer.

Pero la sorpresa la recibieron a las 6 de la mañana, cuando sonó el teléfono y les dijeron que se presentaran enseguida en el seminario de San Borromeo donde el Papa se hospedó. “Imaginate el revuelo que se armó. Todos corríamos de un lado para otro en completo caos”, dijo Nöel. “Llegamos volando. Y a los 5 minutos estábamos frente a Francisco que nos dijo: ‘¿Ustedes son la familia que viajó de Buenos Aires?, están locos’” y se reía.

Y nos dijo: “Cuando me dijeron que estaban por acá, yo dije que los quería conocer, los estuve siguiendo. ¡Qué bueno que los encontraron!”. Nöel contó su sensación: “Fue como estar con un amigo, fue una conversación tan linda y tan cercana. Nos dijo que era muy bueno que hubiera una familia joven con el coraje de salir al encuentro de otras familias y tener una vida con júbilo”. Durante su viaje, los Walker fueron parando en casas de gente que les iba ofreciendo albergue y esa fue una clave en su experiencia.

Los chicos abrazaron al Papa y él los bendijo. Cala, la de 12 años, contó a Clarín que estaba feliz de haberlo visto: “Nos dijo que estaba buenísimo lo que estábamos haciendo, que estábamos un poquito locos, pero que teníamos una sana inconsciencia”.

No fueron los únicos argentinos en ver al Papa. Un matrimonio de compatriotas tuvo un protagonismo estelar el sábado por la noche, cuando delante de Francisco, con una multitud en la calle y ante las cámaras de todo el mundo, desfilaron familias representativas de cada continente para contar su historia. Cuando le tocó el turno a América, aparecieron Mario y Rosa Scicchitano, un matrimonio que acaba de celebrar su 60 aniversario de casados. Cuando dijeron que venían de Buenos Aries, a Bergoglio se le iluminó la cara y sonrió. Mario contó que cinco años después de casarse se fueron a Canadá con sus dos hijos y que estaban asustados con los nuevos desafíos pero se refugiaron en la Iglesia. Luego fueron a Estados Unidos donde sufrieron también por la adicción de Mario al juego y la muerte de un hijo hace dos años. “Mi esposa y yo cumplimos 60 años de matrimonio. Atravesamos muchas encrucijadas juntos y los obstáculos fueron muchos. Pero a pesar de todo, podemos decir que estamos orgullosos criando a nuestra familia en la fe católica”, cerró Mario. El Papa los abrazó y los bendijo.

Clarín
Paula Lugones
29 de Septiembre de 2015