¿Cambiamos? La Argentina que nos espera y un Wall Street que observa incrédulo

CRONISTA. COLUMNISTA. ELECCIONES 2021. La actitud de los mercados internacionales para con la Argentina será clave. Y, tras las PASO y el aparente volantazo, es posible que desde Wall Street se pregunten si los argentinos estarán convencidos esta vez.

El Cronista
Germán Fermo, Director Maestría en Finanzas

Desde la elección del 2019 y después de transcurrir un 2020 y 2021 extremadamente duros para la mayoría de la sociedad argentina, hoy pareciera que los argentinos vuelven a volantear hacia el otro lado, girando nuevamente en repetida y hasta previsible forma pendular, siempre volanteando, sin comprender enteramente por qué y para qué lo hacen.

El voto argentino peca por ser demasiado emocional y en dicha emocionalidad se pierde lo más importante, la racionalidad.

El mundo lo sabe, el problema es que ante las múltiples vulnerabilidades de la macroeconomía argentina, dependeremos del mundo como nunca antes, un mundo que nos observará muy incrédulamente debido a nuestra costosa y volátil pendularidad y a la hora de financiarnos otra vez, se mostrará extremadamente amarrete.

ELECCIONES 2021 Y LA PREGUNTA DE WALL STREET

En esta coyuntura de extrema dificultad macroeconómica y social para nuestro país, la actitud de los mercados internacionales para con la Argentina será clave en, digamos, los próximos diez años.

En este contexto es posible que desde Wall Street se pregunten: suponiendo que estos resultados se convaliden en noviembre 2021, ¿los argentinos, estarán convencidos esta vez?, ¿estarán dispuestos a cambiar en esta ocasión?

¿O, por el contrario, nos convertiremos nuevamente en el conocido cuento chino de la buena pipa para una sociedad que sigue sin comprender la génesis de sus problemas, el bíblico esfuerzo que será necesario para solucionarlos y que sin paciencia y poca expectativa, nada será alcanzable, todo lo bueno si ocurre alguna vez, será para los nietos?

Los políticos de todos los bandos también contribuyen a este status quo vendiendo soluciones rápidas que al no concretarse generan frustración y volanteos frecuentes hacia el otro lado del río, como esta PASO 2021 y como la anterior PASO 2019.

Me sorprendería que esta duda no esté actualmente en quienes operan a la Argentina a través de acciones o bonos desde el exterior: ¿podrán los argentinos comprometerse con un proceso de cambio tan urgente como sacrificado a lo largo de una década al menos? ¿Qué tal, diría Wall Street, si esperamos unos años para enamorarnos nuevamente de la Argentina hasta que dicha nación nos haya demostrado que finalmente se decidió por un modelo sostenible y convencido de sustancia?

LIMITADO FINANCIAMIENTO EXTERNO

Probablemente el mercado internacional no encontrará razones para imaginar que esta vez será diferente relativo a nuestra larga historia cíclica de casi cien años.

A pesar del júbilo y la algarabía local que se percibe, no parecería razonable que Wall Street esta vez compre la historieta de que los argentinos están dispuestos a bancar lo que se viene: décadas de enorme sacrificio porque para corregir primero hay que sacrificar, las correcciones generan mucho beneficio de largo plazo pero sus frutos no se observan en el corto plazo por el contrario, una corrección saludable en el largo plazo probablemente requiera de sumo costo en el presente, y los argentinos han demostrado una y otra vez con su miope proceso decisorio que prefieren "crisis" a "sacrificio anticipatorio de crisis".

Es probable también que el financiamiento externo esté sumamente limitado aún haciéndolo todo bien por lo que la Argentina deberá salir de esta cruel coyuntura macroeconómica "sólo con lo nuestro", y "lo nuestro" hoy suena a muy poco y más aún con una soja bajando fuertemente.

PUDIMOS SER AUSTRALIA

Desde los resultados electorales del 2019, Wall Street sabe muy bien que la argentina es una sociedad que volantéa de un extremo a otro en respuesta a una frustración inconclusa que incuba desde hace décadas y que ante su permanente y por momentos, ingenua oscilación, no pudo y probablemente no pueda resolver nunca.

La excitación de hoy probablemente se convierta en renovado desaliento y en volanteo hacia el otro lado en un futuro no tan lejano como siempre se ha hecho, un perfil que tiene una concepción de país totalmente opuesto, razón por la cual en esta nación no se puede avanzar nunca, somos dos países opuestos viviendo bajo el corsé de uno sólo, el fruto de esto es pendularidad permanente.

Pudimos ser Australia pero no supimos serlo y el mercado internacional probablemente comprenda esta vez que la "magia del 2013", una dinámica repleta de expectativas positivas ante una Argentina que se mostraba al mundo con intenciones de cambiar, no estará con nosotros. Una sequía lo cambió todo por 2017/2018 y Wall Street lo sabe muy bien.

El argentino ha demostrado en repetidas ocasiones como en estas PASO 2021, que es capaz de volantear sin convicción hacia un lado u otro sin considerar que dicha actitud nunca nos permite avanzar ni resolver problemas estructurales. Wall Street sabe que los argentinos no encontramos la respuesta a una pregunta simple: ¿qué queremos ser?

UN EVENTO IMPROBABLE

Aún cuando este resultado se repita en noviembre 2021 y aun cuando quizá esto genere una potencial derrota del peronismo en las presidenciales del 2023 y eso es eternidad bañada de incertidumbre infinita, el mercado esta vez no se va a comer la historieta de "cambiamos".

A la Argentina le esperan una montaña de dificultades aun haciéndolo todo bien y dos años en esta Argentina equivale a cinco siglos de Japón.

Para seducir a Wall Street probablemente la sociedad argentina deberá demostrar en suma soledad que el péndulo se culmina de una vez y para siempre, evento que Wall Street, lo considerará como altamente improbable.

El Cronista
Martes, Septiembre 14, 2021