Cómo formar estudiantes para trabajos que todavía no existen

La Universidad de San Andrés crea constantemente nuevas licenciaturas que anticipan las futuras demandas de las organizaciones.

La Nación
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Los cambios tecnológicos que estamos viviendo, y los que se avecinan, impactarán directamente en el mundo de las profesiones. Muchos de los empleos que hoy conocemos desaparecerán de acá a un tiempo. Pero, a la vez, muchos otros que hoy apenas vislumbramos se volverán altamente demandados. ¿Cómo ayudar entonces a la formación de las nuevas generaciones? ¿Están preparadas las universidades para anticiparse a ese nuevo mundo? Estas y muchas otras preguntas avivan un debate crucial, pues da de lleno ni más ni menos que con los trabajos del futuro.

"En la Universidad de San Andrés trabajamos sobre tres pilares para enfrentarnos a lo incierto e inimaginable que parece hoy el trabajo del mañana: el desarrollo de capacidades analíticas, el enfoque interdisciplinario y la innovación", explica Lucas Grosman, rector de la casa de estudios.

Con las capacidades analíticas lo que se busca es la generación de mentes curiosas, flexibles, permeables al cambio y ávidas de encarar desafíos intelectuales, más que la repetición memorística de conocimientos. Si bien los contenidos se van actualizando y modificando, este tipo de educación les permite a los estudiantes y graduados adaptarse a las nuevas realidades sin sentir que lo aprendido ha quedado obsoleto.

Por otra parte, una de las grandes necesidades del mundo de hoy es el enfoque interdisciplinario. Se percibe en todo tipo de organizaciones la importancia de contar con profesionales de las más diversas orientaciones para lograr miradas holísticas. "La realidad es cada vez más rica y compleja, y para comprenderla y poder influir sobre ella necesitamos incorporar en nuestro análisis múltiples enfoques", remarca Grosman.

Por último, el tercer pilar tiene que ver con la innovación. ¿Cómo se innova en las metodologías de enseñanza? La Universidad de San Andrés, por ejemplo, ha implementado hace ya varios años un Centro de Innovación Pedagógica que trabaja en la incorporación de tecnología e innovación al aula. Más allá de los frutos que viene dando desde su creación, el Centro mostró toda su importancia al permitir transitar exitosamente el proceso de virtualización al que la pandemia actual nos ha forzado. En cuanto a los contenidos, para que estos reflejen y anticipen los cambios, la innovación se logra en un constante diálogo con las usinas de generación de conocimiento de todo el mundo y un contacto fluido con la industria y el mundo profesional.

 

Ciencias del Comportamiento

La Universidad de San Andrés está constantemente lanzando nuevas licenciaturas. En 2021, por ejemplo, comenzará la Licenciatura en Ciencias del Comportamiento (o Behavioral Science), una carrera única en Latinoamérica que se nutre de los aportes de la Neurociencia Cognitiva, la Psicología, la Economía del comportamiento, la Etnografía y las ciencias de datos para lograr un enfoque interdisciplinario, profundo y con base científica de la conducta humana. "Hemos pasado de una economía basada en la materia prima a una basada en el conocimiento y, más recientemente, a una economía del capital mental y cerebral, determinantes críticos para el desarrollo de la innovación y la generación de valor. Con el desarrollo de la tecnología y la automatización, el progreso de la innovación se basará cada vez más en las habilidades cognitivas, afectivas y sociales que nos hacen humanos. Buscamos superar la vieja división de dos culturas: la de las metodologías cuantitativas, y las basadas en la comprensión sociocultural del comportamiento humano. Esta licenciatura busca comprender, predecir e incidir en el comportamiento humano, con un fuerte enfoque interdisciplinario", explica Agustín Ibáñez, director de la nueva Licenciatura en Ciencias del Comportamiento de San Andrés.

La nueva licenciatura apunta a satisfacer la fuerte demanda laboral que hay en la Argentina de un área que hasta ahora no estaba cubierta por las universidades.

"El ámbito de aplicación profesional de esta licenciatura es amplísimo", señala Ibáñez. Y ejemplifica: "El conjunto de empresas que están orientadas a la experiencia de usuario, a la gestión de productos digitales, marketing, opinión pública, comunicación política, diseño de políticas públicas, behavioral insights (o nudges), soluciones innovadoras a problemas de desigualdad o análisis de grandes masas de datos sobre comportamiento, ya requieren este tipo de profesionales. Luego están las compañías de innovación y las basadas en el conocimiento, que combinan herramientas analíticas con principios comportamentales para escalar e impactar en la forma en la que interaccionamos: cómo mejorar la comunicación, cómo generar cooperación o maximizar el potencial de la conducta. Este tipo de perfiles se necesitan tanto en el ámbito del consumidor, la experiencia de usuario, el comportamiento político-social o en la investigación académica. En síntesis, esta carrera te prepara para convertirte en especialista en el comportamiento, analista de datos, e impulsor de cambio, posicionándose entre las profesiones del futuro".

La Nación
Martes, Agosto 25, 2020