Crónica de un delirio: galopante inflación de Estados Unidos obliga a comprar más acciones


El Cronista
Germán Fermo, Director Maestría en Finanzas, Universidad de San Andrés.

De la mano de la variante Delta se fortalece nuevamente un escenario de "menor crecimiento" a nivel global. Este aspecto vuelve a dar ventajas de sobreretorno a las tecnológicas y expone al mercado a un riesgo concreto de corrección global. El último dato de creación de empleo publicado el pasado viernes (NFP) sorprende al mercado describiendo una recuperación de la economía estadounidense mucho más lenta a la que se esperaba a inicios de año. Esta realidad forzaría a la Fed a tornarse aún más laxa a nivel monetario distorsionado aún más la ley de gravedad.

En el tapering 2014 la suba neta en la tasa de 30 años fue de +24 basis o sea, muy poco. El tapering 2022 probablemente será aún más suave, abriendo un escenario de mediano plazo que potencialmente seguirá siendo positivo para las acciones.

Es más, un escenario de mayor inflación en Estados Unidos como el que probablemente tendremos en los próximos años refuerza la necesidad de protegerse contra dicha inflación y de esta forma y a pesar de su volatilidad, el posicionamiento en acciones encuentra una razón más para continuar dado que la Fed se encargó de aniquilar al mercado de bonos como alternativa de ahorro. Irónicamente, la reflación en acciones se convierte entonces en un seguro "forzado" contra la inflación tradicional en Estados Unidos la cual por un par de años al menos va a correr muy por encima de su promedio reciente.

Parecería que toda mala noticia potencial pierde relevancia ante la montaña de liquidez actual y ante una Fed que en Jackson Hole volvió a sonar extremadamente dovish (laxa monetariamente) aun en "modo tapering" el cual en esencia es una medida restrictiva a nivel monetario (hawkish). 

Por QE4 se entiende el proceso por el cual la Fed emite dólares masivamente contra la compra de activos financieros o sea, "le saca" activos al mercado y a cambio le entrega una "montaña de liquidez" para que este mismo mercado los gaste en otros activos financieros en un proceso retroalimentado de hiperinflación de activos financieros. 

Recordemos que por tapering entendemos el proceso por el cual la Fed irá paulatinamente reduciendo su ritmo de emisión monetaria vía QE4 hasta llevarlo a 0, momento en el que QE4 habrá finalizado, pero eso no implica que toda la montaña de dólares emitida entre 2020 y 2021 vaya a sacarse del mercado. O sea, el stock de dinero emitido se dejará para siempre en el mercado financiero dado que la Fed quedó atrapada en su propia "trampa de liquidez" y un cambio abrupto en dicho nivel de monetización generaría un colapso de precios de activos. De esta forma, el único freno será vía tapering y solamente al flujo de dinero futuro a emitir vía QE4 el cual se irá achicando a lo largo de un año aproximadamente hasta llevarlo a cero, en dicho momento QE4 habrá culminado.

Al igual que el bull market anterior, parecería que a este bull market le quedan varios años de reflación con correcciones durante la marcha, obviamente. Como en la crisis anterior (2008/2014), las malas noticias anticipan a una Fed aún más laxa invirtiendo la relación de causalidad: la malo, termina siendo optimista porque genera mayor reacción acomodaticia a nivel monetario por parte de la Fed. 

En un entorno de tasas históricamente bajas como fue el bull market anterior (marzo 2009 a diciembre 2019, un poco antes de su fin), los papeles tecnológicos han tenido el liderazgo en performance: 

  • QQQ +710% (ETF que replica acciones tecnológicas de Estados Unidos)
  • SPY +365% (ETF que replica al S&P de Estados Unidos)
  • DIA 327% (ETF que replica al Dow Jones de Estados Unidos). 

En un entorno de tasas históricamente bajas como es el bull market actual (enero 2020, un poco antes, a agosto 2021), los papeles tecnológicos siguen teniendo el liderazgo en performance: 

  • QQQ +75%
  • SPY +39%
  • DIA 24%

Resulta evidente en ambos bull markets la clara ventaja que el équity tecnológico ha tenido sobre el resto de los sectores del équity norteamericano y no parecería que dicha situación cambie en la burbuja que actualmente alimenta la Fed y a la que probablemente le queden varios años. 

El mercado entonces celebra la debilidad macroeconómica global y alimenta a la burbuja la cual solo tiene un año y medio de vida. La ventaja de tecnológicas en este incipiente bull market parecería asemejarse a la observada en el bull market anterior.

El contexto de debilidad global en materia de crecimiento genera la percepción de una Fed obligada a ser más laxa de lo esperado, y eso el mercado lo celebra. La Fed cambió el signo de la ley de gravedad, esta burbuja parece imparable e incuestionable. Correcciones seguramente las habrá pero no parecería que sean más que eso, correcciones que generarán oportunidades de compra más abajo a menos que nos golpee un cisne negro. 

La variante Delta es una fuente de permanente preocupación latente a pesar de recientes buenas noticias en ese frente y precisamente es esta variante la que condicionó el accionar de una Reserva Federal que ante su presencia queda obligada a ralentizar el ritmo de suba de tasas tanto en la parte corta como en la larga de la curva. 

La ironía de la variante Delta entonces es que obliga a un "tapering potencialmente más suave" y el mercado lo celebra con el QQQ y SPY haciendo nuevos máximos casi todos los días del año. Parecería que no hay manera que este bull market claudique, un 2% de baja en algún índice ya se considera "oportunidad de compra". Delirio absoluto para un mercado que tiene totalmente alterados los incentivos a la toma óptima de riesgo.

En el tapering anterior el QQQ raleó +44% (mayo 2013, momento donde la Fed insinúa por primera vez dicho evento hasta octubre 2014, momento en el que culmina). Probablemente en este "tapering 2022" si un cisne negro no nos golpea, el mercado intentará al menos replicar la misma direccionalidad. 

En la actualidad, septiembre 2021, el Covid-19 ha hecho estragos en gran parte del planeta y las economías de hoy están mucho más vulnerables en sus macroeconomías, aspecto que obliga a la Fed a ser relativamente más laxa y eso el mercado lo celebra raleando: lo malo es buena noticia tal como ocurrió en la crisis 2008. 

Es posible que en el escenario actual, el QQQ genere incluso una performance aún más agresiva de la mano de una tasa de 30 "muy tranquila" a la luz del formidable daño impartido por el coronavirus a la economía global. En este entorno, la explosión de la variante Delta en el mundo, pone otra razón más para convertir al "tapering 2022" en un evento potencialmente mucho más "suave" que el "tapering 2014" en lo que parece ser la ironía de este bull market en donde lo malo se celebra.

Un "tapering 2022" ultrasuave y una variante Delta frenando a toda la economía global han generado un entorno en donde por el momento parecería imposible para la tasa de 30 quebrar el 2% sostenidamente. Una tasa noqueada en estos niveles y un contexto inflacionario muy por encima de su promedio favorecería un entorno optimista para acciones globales en especial para tecnológicas de calidad. 

A pesar de todos los problemas que aún enfrenta la economía global por causa del Covid-19 y todas sus variantes, el principal motivador de esta burbuja sigue siendo una Reserva Federal dispuesta a hiperinflacionar activos financieros y en dicho proceso distorsionando los preceptos más básicos en la toma de riesgo. 

Si la Fed insinúa "suavidad monetaria" el mercado sin preguntas seguirá comprando en modo "zombie" tal como viene haciéndolo desde los mínimos del 2009. Larga vida a esta hiperinflación delirante de activos financieros.

El Cronista
Lunes, Septiembre 6, 2021