Dejaron sus trabajos corpo para dedicarse a la venta de sopas: hoy facturan $ 180 M con clientes como MercadoLibre y Globant

Tres socias fundaron una empresa de catering que innovó a través de la venta con máquinas expendedoras y se reinventó en la pandemia.

Las hermanas Victoria y Julieta Lamdany, junto con una amiga, Marina Ini, empezaron vendiendo sopas en el patio del Centro Cultural Konex. Economistas las dos primeras y publicista la tercera, todas tenían sus respectivos trabajos. Pero en ese momento, sus vidas dieron un volantazo.

Hoy las tres socias tienen una empresa de catering para empresas -Copetín- y un spin off -FEED- de máquinas expendedoras de comida que funcionan en oficinas. Pero para llegar a eso, toda su experiencia corporativa les dio, sin saberlo, el know how que necesitaban para emprender.

Julieta Lamdany, economista de UdeSA, con especialidades en Economía Latinoamericana y Finanzas, había vivido y trabajado en Madrid y Paris y pasó por empresas de banca privada como analista de inversiones. Victoria, su hermana también economista pero de la UBA con una maestría en finanzas de la Di Tella, había trabajado en empresas de moda, como Juana de Arco (donde llegó a CEO) y HP France. Por su parte, Ini se formó en diseño gráfico, publicidad, fotografía y astrología.

Del puesto de sopas pasaron a tener como clientes a empresas, a quienes proveían con catering, siempre muy enfocadas en dar una experiencia completa. Uno de sus primeros grandes clientes fue Digital House, donde manejaban el bar de la escuela de programación.

Como todas tenían experiencia corporativa, les fue sencillo tender lazos con empresas líderes (especialmente tecnológicas). "Somos fruto de la demanda. Fuimos ofreciendo lo que el cliente pedía", explican.

Un punto de quiebre llegó cuando consiguieron ser proveedoras gastronómicas de las oficinas de MercadoLibre. Era 2018 y por la cabeza de las socias rondaba una idea: hacer máquinas expendedoras con sus mejores platos. El llamado de MercadoLibre fue la excusa perfecta, porque la firma de Galperín no paraba de crecer y necesitaba una solución que no requiriera cocina, pero sí la capacidad de alimentar a su cada vez más grande equipo.

Pero faltaba una pata más. Los empleados necesitaban hacer los pagos de forma digital, así que MercadoLibre (con mucho conocimiento en el tema) les dio una mano para implementar un sistema de pagos con QR. Así nació FEED, la solución que complementa su negocio original y que hasta antes de la pandemia ya había instalado 37 máquinas expendedoras (hoy hay 15 operativas, pero esperan que con la vuelta a la normalidad el número crezca).

Al inicio la inversión fue mínima: solamente aportaron las ollas para las sopas. Pero cada peso que ingresaba se fue reinvirtiendo, hasta que con el salto a FEED consiguieron levantar US$ 30.000.

Los platos se piensan desde una mirada saludable, que combina lo rico, fresco, sin conservantes y de estación. En cada etiqueta están bien detallados los ingredientes y todo se produce desde su planta en Parque Chas. En las vending machines, disponibles 24/7, se incluyen menús veganos, vegetarianos y para variedad de dietas.

Con la llegada de la cuarentena y el home office, las emprendedoras tuvieron que reconvertir su negocio, haciéndole llegar las comidas a las casas de los empleados. Desarrollaron en tiempo récord un e-commerce donde los empleados pueden hacer los pedidos y recibirlos en su casa.

Con esto dieron solución a sus clientes (firmas del tamaño de Banco Galicia o Globant, entre otras) que necesitaban continuar con sus políticas de beneficios, pero en casa. Y además de las viandas crearon opciones de catering para ocasiones puntuales como los onboardings cada vez que se suma un nuevo empleado.

Luego de la creación de FEED, incorporaron un cuarto socio minoritario, Germán Lemonnier, ex CFO de Arcos Dorados, con quien ya están proyectando una expansión regional.

EN CIFRAS
Fundación: 2009
Inversión inicial: US$ 30.000 (2018)
Facturación proyectada 2021: $ 180 millones
Empleados: 55 

Lunes, Julio 12, 2021