Detrás de las canas


La Nación
Editorial

Vivimos en el país más longevo de América Latina. Más de 7 millones de personas, el 15% de la población, supera los 60 años. Un 57% son mujeres. Mientras la esperanza de vida sigue creciendo, los mayores de hoy son claramente más vitales que sus padres y abuelos, a pesar de que muchas veces el marketing y la publicidad parecieran no enterarse.

Nuestra sociedad ha hecho un culto de un estereotipo de juventud, aunque al mismo tiempo se la excluye, y la natural maduración a la que estamos tan felizmente condenados, con salud y vitalidad inimaginables hace unas décadas, despierta temor y rechazo. Lo cierto es que el halo negativo que rodea a la vejez ha quedado desactualizado frente a una realidad mucho más auspiciosa. Aun así, se trata de un tema del que se habla poco, al punto que se lo llama “la revolución silenciosa”. Instalar esta conversación sobre una imparable transformación demográfica es abrirnos también a nuevas y valiosas oportunidades en infinidad de terrenos, en lugar de abonar supuestos ya vetustos que solo asocian la longevidad a problemas del sistema previsional o de salud, entre otros.


Así lo entendieron en el Centro de Innovación Social (CIS) de la Universidad de San Andrés cuando, junto con el Grupo Mapfre, encararon recientemente el seminario virtual internacional “La revolución de la longevidad y las oportunidades estratégicas para las empresas”. Hacer foco en el potencial del intercambio generacional demanda incorporar nuevos modelos de gestión y articulación de la longevidad para beneficio de las propias empresas y del ecosistema que nuclea a actores del sector privado, al Gobierno y a la sociedad civil.

Es enriquecedor tomar contacto con la experiencia de empresas como Mapfre, que globalmente ya han asumido un comprometido liderazgo corporativo en la temática de la longevidad. Los nuevos escenarios invitan a la innovación y acercarse a las experiencias de otros agiliza procesos. En esa dirección se compartieron también en el encuentro interesantes datos surgidos del Barómetro del Consumo Senior en España y del libro La revolución de las canas presentado por Iñaki Ortega Cachón y Antonio Huertas Mejías.

Desde una mirada económica, los autores desarrollan lo que han llamado “los dividendos de la longevidad”. Las empresas que prescindan de ese legado no serán ya reflejo de la sociedad y habrán perdido las ventajas de sumar más talento, más experiencia, más resiliencia.

Cuando de potenciar recursos humanos se trata, ¿cómo podría la Argentina prescindir del 25% de su población que supera los 50 años? Está cada vez más estudiado cuánto suma al PBI de un país emplear a sus seniors. Los jóvenes y activos adultos mayores despliegan hoy habilidades emprendedoras, promueven su autonomía y participación, plantean nuevas demandas en terrenos diversos como bienes y servicios, turismo, aprendizajes, que bien podrían desplazar el monopolio del consumo que ejercen para el marketing los jóvenes, y proponen nuevas perspectivas y estrategias para el crecimiento económico. La silver economy, o economía plateada, llegó para quedarse con todo su impacto y carga de transformaciones sociales positivas.

Vejez es hoy sinónimo de vitalidad y no puede más asociarse de manera excluyente con bastones y dependencias. Asistimos a un cambio radical de paradigma con millones de personas que veníamos definiendo como “clase pasiva”, que seguirán trabajando, creando, consumiendo y desarrollando sus talentos. Mayores que siguen activos y trazan una nueva frontera. La longevidad positiva abre entre nosotros terrenos inexplorados y un sinfín de oportunidades que demandan sensibilidad, inteligencia y coraje.

La Nación
Viernes, Mayo 28, 2021
flyer la revolución de la longevidad