Empresas estatales: experiencias comparadas

Diego Finchelstein, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés expone en esta nota para Clarín, cuáles serían las consecuencias de la potencial estatización de la empresa Vicentin.


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El anuncio de la estatización de la empresa Vicentin ha generado un amplio e interesante debate dentro de la sociedad. Entre los que apoyan la medida se encuentran aquellos que resaltan el rol clave que el Estado debería tener en la economía y aquellos que la critican rechazan justamente dicha intervención.
 
Entre los argumentos de quienes se oponen a la estatización uno de los más mencionados es que el Estado no tiene la capacidad para manejar eficientemente empresas, especialmente aquellas que no están vinculadas a servicios públicos. Este tema es de muy relevante y deberíamos observar lo que pasa en otros países y regiones.
 
En los últimos tiempos, ha resurgido el interés en el ámbito académico sobre el funcionamiento de las empresas estatales. Mientras que a finales de las décadas de los '80 y '90 comenzó a primar una mirada crítica sobre las empresas estatales basada principalmente en su alto nivel de endeudamiento y desempeño ineficiente, hoy el enfoque ha cambiado.
 
Muchos destacan la solidez de estas empresas, interesantes casos de innovación e incluso su exitosa salida al exterior. Este enfoque está probablemente influenciado por la significativa internacionalización de empresas chinas, que han comenzado a ocupar un rol mucho más significativo en los mercados globales. Por ejemplo, en un reciente artículo de libro que publicamos junto a dos colegas (Lourdes Casanova y Anne Miroux de Cornell University), destacamos la notable internacionalización de la empresa energética China State Grid, que no sólo conquistó nuevos mercados, sino que también ha tenido la capacidad de generar notables innovaciones en su industria.
 
Sin embargo, no hay que irse a China para encontrar casos interesantes casos de innovación e internacionalización de empresas estatales. En nuestra región existen varias empresas estatales internacionalizadas en el sector energético como por ejemplo la brasileña Petrobras o la chilena ENAP, aunque su desempeño ha tenido sus vaivenes.
 
En la Argentina tal vez uno de los casos más destacables e interesantes sea el de INVAP, quien ha tenido capacidad de insertarse internacionalmente e innovar en diferentes unidades de negocios con alto valor agregado. INVAP es un caso virtuoso que demuestre la relevancia y el potencial de las empresas estatales. En mi opinión, tener empresas estatales de este tipo es beneficioso para el país.
Sin embargo, lamentablemente INVAP es la excepción más que la regla dentro del universo de empresas estatales argentinas. Hay algunos elementos claves que distinguen a esta empresa y que explican su buen desempeño. La autonomía financiera, un management con altas capacidades técnicas y que es independiente de los cambios de gobierno y la menor inserción del gobierno en la dinámica de la empresa son fundamentales.
Todos estos factores impactan sobre el devenir de las empresas estatales, especialmente en países con alta fluctuación política y económica.
Si conectamos todos estos puntos con la potencial estatización de Vicentin, estos temas deberían ser tenidos en cuenta para lograr la sustentabilidad de la empresa. Si la empresa es utilizada constantemente para sostener otras políticas públicas sin considerar los efectos que tiene en el mediano y largo plazo para esta organización y si hay cambios constantes en aquellos que deben encargarse del control de la empresa probablemente la capacidad para generar estrategias sostenibles quedará reducida y su futuro condicionado.
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Viernes, Junio 12, 2020