Featuring - Cecilia Adrogué


Entrevistamos a Cecilia Adrogué, investigadora afiliada del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano y coordinadora del área de educación del CEDH. Cecilia es investigadora adjunta del CONICET y profesora en la Universidad Austral.

En primer lugar, queríamos saber ¿cómo surgió tu interés por los temas sociales? y particularmente siendo economista ¿cómo descubriste tu interés por los temas de educación?

Los temas sociales fueron un poco los motivadores de mi elección de la carrera de grado. Me interesaba entender la economía para entender qué era lo que pasaba, qué posibles soluciones o políticas se podían implementar para tratar de atender los temas sociales que en nuestro país están muy presentes y requieren acción. 

¿Por qué puntualmente educación? Contextualmente tuvo que ver un poco con mi trabajo en el IAE como asistente de Juan Llach, quien se especializa en educación. Fue una oportunidad para meterme más de cerca y de lleno en los temas educativos. Eso me llevó a lanzarme al estudio de esos temas en los primeros años.

Además, soy una convencida de que la educación es la que da oportunidades en la vida. ¿Por qué yo tengo esta oportunidad y otro no? bueno, qué es lo que hay que mejorar para que esa persona tenga esa educación y esa oportunidad. Desde ya creo que una de las principales maneras de resolver los temas sociales es mejorando la educación. Me parece que a través de la educación después se pueden mejorar muchas cosas como por ejemplo la salud y el empleo.

Dentro del CEDH trabajas con temas relacionados con la educación y su vínculo con la desigualdad, ¿podrías contarnos cómo abordas la temática?

El centro tiene la gran virtud de unir muchas fuerzas y lograr estudios que una sola persona no podría realizar. En ese sentido estoy muy contenta de formar parte. En esta primera etapa del centro y del área de educación estamos intentando hacer un paper estructural de las desigualdades educativas que se presentan en Argentina. En esto estamos por un lado mostrando cifras y situaciones concretas que se ven hoy en día como para motivar cuando hablamos de desigualdad a qué nos referimos. ¿Por qué decimos que hay desigualdad en el sistema educativo? ¿En qué niveles está presente? ¿Hay desigualdad de accesos? ¿Hay desigualdad de resultados? Porque muchas veces cuando uno mira cifras estadísticas hablan de años de educación pero no siempre los años de educación reportan la misma capacitación, no abren siempre las mismas oportunidades.

Junto con estos datos que estamos viendo para motivar, también estamos haciendo una revisión de literatura que intenta encontrar los vínculos entre estas desigualdades y a qué se deben. A veces se encuentra causalidad, a veces no, a veces simplemente relaciones, pero estas desigualdades se dan por desigualdades que hay en la familia, desigualdades de cómo estas familias eligen la escuela para sus hijos, desigualdades que se dan en las escuelas -porque hay escuelas mejores y otras peores y no todos tienen posibilidad de acceder a las mejores-. Este es un poco el paper general.

Aparte tenemos algunos papers específicos mirando determinadas cuestiones como la forma en que impacta la tecnología en la educación; cómo es el acceso de la tecnología en las escuelas y en las casas -que en este año de COVID se volvió un tema muy actual y muy relevante-; la segregación pública privada. En nuestro país, al igual que en otros de latinoamérica se ha ido dando una mayor privatización de la educación y esto trae a consecuencia una mayor segregación. En general los que terminan optando por una educación privada son los que pueden pagarla y pueden elegir algo mejor en el sentido de que les dé tal vez otro idioma o más actividades como arte o deporte. Eso va generando que la escuela pública pierda en alguna medida ese rol de armadora de tejido social, donde todas las clases sociales interactuaban en la misma escuela. Entonces, frente a ese proceso  hay que ver cómo se puede reforzar la escuela pública para que no pierda calidad y para que siga cumpliendo ese rol tan importante. 

Esos son temas muy variados y de varios ámbitos pero todos recaen en el tema central que me parece que es la equidad en la educación, que todos queremos que todo aquel que se quiera educar se pueda educar y pueda progresar y no esté limitado por sus recursos, por el nivel cultural de sus padres o por nivel socioeconómico.

Qué pensas sobre el futuro de la educación en la Argentina, ¿crees que la pandemia va a cambiar la educación de forma permanente?

Creo que sí, así como muchas otras cosas de la vida van a cambiar. Con la pandemia quedó de manifiesto que la educación no es sólo aprendizaje sino también socialización. Por zoom por ahí se podía continuar con el aprendizaje de alguna manera, con sus limitaciones. En cambio, la parte de  sociabilización, de pares, esa parte requiere presencialidad. Me parece que la educación en sí no puede prescindir del rol del profesor, y se ve facilitado con al menos cierta presencialidad.

Algo que nos aportó de positivo la pandemia fue conocer muchas herramientas que estaban disponibles y no se usaban. Hay mucho desarrollo pero a veces uno no está al tanto de que está disponible o simplemente no se usa. Es clave la capacitación del docente para que ese material que está llegue a los chicos y a las aulas. El desarrollo de por si no genera ningún cambio, el cambio se genera en medida que el docente logre despertar un interés en el chico en aprender, en usar esa herramienta y realmente progresar. La herramienta sola no garantiza nada.

¿Cuál crees que es el principal problema estructural en la educación argentina?

Creo que hay algo de cultura que tenemos que repercute en la educación y que es difícil de cambiar y mejorar, que es un poco la viveza criolla del aprovecharse. Me parece que eso se ve en la educación. A veces no hay una cultura del esfuerzo, del mérito, sino del atajo. Creo que la dificultad en cambiar eso es grande porque está arraigada en la cultura. Es un gran desafío.

Otro tema que escuché hace poco y presentó Luisa Montuschi en una reunión de la Asociación Argentina de Economía Política, es la corrupción en la educación. Me parece que está junto con el tema de la cultura, de la viveza criolla. Hay que trabajar en la honestidad, en valores, y me parece que eso es parte de lo que necesita nuestra educación, no solo más años sino también una educación buena en valores y con conocimientos para el progreso.

En relación con la pandemia, una de las cosas que me preocupa de la educación digital son las evaluaciones. No la evaluación por la evaluación en sí, pero el pasaje a digital de las evaluaciones como se venían haciendo. Veo esa posibilidad de que de 30 chicos quizá hay uno o dos que hacen y los otros 28 están reenviando el mensaje -que nunca fue tan fácil porque ni siquiera tienen que copiarlo manualmente-. Al mismo tiempo están los docentes con millones de maneras intentando frenarlos pero es como tapar con el dedo un mar que se les pasa por encima. Entonces ¿cómo realmente aseguramos aprendizaje? Cómo aseguramos que los chicos lean, que los chicos aprendan. Me parece que es un gran desafío.

Al mismo tiempo, creo que esto trajo sobre la mesa que la educación con el mismo formato que viene de hace mucho tiempo ya está pasada. La información está disponible, pero cómo hacemos que los chicos piensen, que procesen esa información, que saquen sus conclusiones. No veo que sea una salida fácil pero me parece que va hacia el lado de la educación por proyectos, la educación integrada. La educación presenta desafíos que quedaron de manifiesto en este contexto.

Desde tu perspectiva de economista involucrada en temas sociales ¿cuáles crees que van a ser los desafíos más grandes para argentina en el mundo post pandemia?

En lo que es educación creo que si ya había disparidades, la pandemia las agrandó mucho. Tanto por diferencias en el acceso al material educativo, a la frecuencia de la recepción de ese material, a la posibilidad de soporte por parte de otros que lo ayuden -como un adulto con tiempo para dar una mano en las tareas escolares-.

Creo que a futuro el gran desafío en las aulas va a ser que los chicos van a tener una preparación muy desigual, entonces el maestro va a tener que lidiar con chicos que saben mucho, chicos que tienen alguna idea y chicos que no saben nada. Eso lo veo difícil.

También otra de las cosas que creo que puede ser que cueste son las rutinas, los hábitos. En este año se han perdido muchas rutinas, hábitos que ya estaban instalados y que va a haber que volver a instalar y eso puede ser que tome trabajo. Al mismo tiempo, el año este puso de manifiesto la importancia de la escuela, la importancia de que los chicos estén aprendiendo. La importancia que tiene para los padres que trabajamos que los chicos estén bien atendidos por sus maestros, que les estén transmitiendo conocimientos. Este malabarismo que uno tuvo que hacer este año nos hizo a todos valorar todavía más el rol que tienen los docentes. 


Lecturas recomendadas:

Desigualdades educativas y COVID 19

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Lunes, Diciembre 28, 2020