Featuring - María Edo


Entrevistamos a María Edo, directora académica del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano. Dentro del CEDH, María es coordinadora del área de género y familia y formó parte fundamental de la creación del centro. Actualmente es profesora de tiempo completo en la Universidad de San Andrés y ha sido becaria doctoral y post-doctoral del CONICET. Sus áreas de interés giran en torno a la medición del bienestar, la evaluación de impacto de programas sociales, la sistematización de intervenciones en poblaciones vulnerables así como el estudio de brechas de género.

¿Querés contarnos un poco de dónde y por qué nació la iniciativa de formar un Centro de Estudios para el Desarrollo Humano?

Surgió de intereses en temas de pobreza y desarrollo pero con una mirada que excedía la economía. La motivación principal fue la necesidad de tender puentes entre mundos que generalmente funcionan como compartimentos estancos: las distintas disciplinas dentro de la academia, la política pública y lo que pasa en el terreno. La idea era analizar estos temas pero desde una perspectiva más integral, multidisciplinaria y con una llegada más allá de la academia.

Como directora académica ¿cuáles consideras que deberían ser los temas centrales en la agenda de investigación hoy?

Son los que tenemos, de hecho. Las áreas que constituyen el centro tienen que ver con aquellas dimensiones que son más relevantes a la hora de pensar la pobreza y sobre todo las dimensiones en donde más tenemos que trabajar para poder reducirla.

Seguimos un poco la idea del ciclo de vida, entonces pensar primero en los primeros años de vida, después cómo el individuo se inserta en el sistema educativo, y cómo ahí se empiezan a abrir brechas de distinta índole. 

Una línea de investigación son los temas de género y familia, pensando en los primeros años de vida de las personas, que son muy significativos en el desarrollo posterior del éxito medido en distintas dimensiones en sus vidas.  Otra gran línea de investigación es todo lo que suceda dentro del sistema educativo y posteriormente en el mercado laboral. Y por último cuestiones de salud que no están tan desarrolladas en el Centro pero forman parte del sistema más completo. En general tenemos una mirada más micro, fruto de que tenemos algunas ventajas comparativas.

Después hay varias cuestiones transversales a eso que van sucediendo, como el shock del COVID o distintas iniciativas que tal vez no se concentran en una línea de investigación concreta o en una parte del ciclo de la vida concreto pero que tocan estos tres puntos principales: o el mercado de trabajo, o el sistema educativo o la vida en familia.

¿Cómo surgió tu interés por los temas sociales?

Siempre los tuve. Desde chica fueron temas que me interesaron y trabajé en cuestiones que hacían a eso como voluntaria o cosas por el estilo. Después más académicamente me vinculé con estos temas hacia el final de mi carrera.

Yo no estudié Economía, estudié Relaciones Internacionales y hacia el final de mi carrera tuve una materia sobre Seguridad y Conflicto Internacional en la que en vez de darnos los clásicos problemas de seguridad internacional, la profesora nos hizo pensar conflictos alternativos, y uno de ellos tenía que ver con el tema de la pobreza.  Nos hizo leer un libro de Amartya Sen y ahí pensé “esto es lo que yo quiero”. Empecé a leer mucho a este autor y después hice mi tesis de grado sobre eso.

Ahí uní intereses personales en estos temas con intereses académicos y a partir de eso decidí que eran los temas a los que me quería dedicar y bueno después me metí un poco en la Economía porque parecía que todos los caminos conducían a Roma. La Economía como disciplina me permitía adquirir herramientas necesarias, sobre todo en términos de medición, estadísticas y ese tipo de cosas que eran algo que me interesaba mucho. Entonces ahí entré en el camino de la Economía e hice la maestría, el doctorado y acá estoy.

Últimamente estuviste estudiando el impacto de la estructura familiar en el desarrollo humano de los individuos, para quienes no están familiarizados con este tema, ¿podrás contarnos un poco más de qué se trata este vínculo?

Es una de las investigaciones principales dentro del área de género y familia. La idea de estudiar eso es tener muy presente la importancia de los primeros años de la vida de los niños. Hay toda una corriente dentro de la economía y varias otras disciplinas que ha empezado a estudiar como algo importante la primera infancia. Pero la primera infancia no ocurre en un vacío, ocurre dentro de un contexto familiar, y eso es lo que buscamos estudiar. 

Entonces la idea de estas investigaciones es empezar a entender cómo distintos contextos familiares pueden influir en la vida de los niños, sabiendo que lo que pasa en esos primeros años va a ser muy determinante para el resto de sus vidas y por lo tanto consideramos que es muy relevante. Sin embargo, así como dentro de la economía el tema de primera infancia ha sido muy estudiado, el estudio de la familia requiere mayor análisis, al menos en nuestro país. Otras disciplinas lo han estudiado, pero con otras herramientas. Entonces nos gustaría llevar un poco toda esa atención que se ha concentrado en primera infancia y reflejarla también en lo que pasa en la familia, que es difícil de hacer porque tiene muchas endogeneidades (como distinguir qué cosa es de la familia, qué cosa tiene que ver con las características de los padres, qué cosa tiene que ver con la estructura propiamente familiar, etc.). Es decir, resulta muy dificil establecer relaciones causales y yo creo que esa es una de las razones por las cuales la economía no ha avanzado mucho en este campo.

Estudiaste el vínculo entre la asignación universal por hijo con el tema de la educación ¿Podrías contarnos un poco más sobre eso?

Una de las primeras cosas que hice pensando académicamente sobre cuestiones de pobreza, además de cuestiones de medición tuvo que ver con mirar el impacto de la asignación universal por hijo. Evaluamos si efectivamente la asignación universal por hijo había tenido algún efecto en resultados educativos, teniendo en cuenta las dos dimensiones del programa. La primera dimensión de la AUH consiste en una transferencia monetaria, que puede relajar tu presupuesto familiar y tal vez si esas son las razones por las que no ibas a la escuela puede generar una mayor posibilidad de asistir. La segunda dimensión de la asignación tiene la condicionalidad, que es una especie de premio por ir a la escuela.

La pregunta de investigación era ver si además de tener efecto de alivio de la pobreza que es bastante obvio -en el sentido de que si transfiero plata la gente va a estar mejor-, la AUH había tenido impacto en las variables de capital humano. Sobre todo porque uno de los objetivos de este programa es no solamente aliviar la pobreza en el corto plazo sino también aumentar la acumulación de capital humano entre las personas más desaventajadas.

Cuando pensamos en capital humano en general pensamos en salud y educación y lo que miramos fue educación. Dentro de educación nos concentramos primero en si los niños asisten más a la escuela como o pre-condición, que puede ser muy importante porque obviamente asistir a la escuela ya es un gran. Pero claramente no es todo porque si queremos medir acumulación de capital humano no queremos ver si van o no a la escuela, sino si aprenden o no aprenden, si están mejor al terminar el ciclo escolar de lo que hubieran estado sin la asignación. Después miramos tasas de deserción intra-anual, es decir cuánto sostienen la escolaridad los chicos en un año determinado, porque tal vez empiezan la escuela en marzo pero abandonan antes de que termine el año escolar. Por último miramos las tasas de graduación. Entonces, lo que miramos es cuánto esto de asistir más a la escuela -si es que asistieran más- y desertar menos en el año lleva a que las personas en el fondo terminen más los ciclos escolares.

Lo que encontramos es que si miramos asistencia parece que en primaria no sucede demasiado, pero eso es bastante lógico porque las tasas de asistencia a primaria eran muy altas. Si miramos secundaria vemos algo de mejora pero toda la acción pasa a través de lo que les pasa a los varones. La AUH parece tener un efecto significativo moderado entre los varones de entre 15 y 17 años en términos de asistencia. Nuestra hipótesis ahí es que probablemente esto tenga que ver con que las tasas de asistencia a la escuela de los varones eran menores, eran casi 10 puntos porcentuales menores que las de las mujeres entonces había más espacio para trabajar, pero también creemos que lo que hacía que esas tasas de asistencia fueran menores es que el costo de oportunidad de ir a la escuela para los varones a esa edad tal vez es mayor dado que muchas veces trabajan.

Cuando miramos deserción intra-anual, en cambio, vemos que el efecto se ve más entre las mujeres en edad de pasar al secundario, entre los 12 y los 14. En esa transición en la que hay en general altas tasas de deserción parece mejorar mucho la situación de las mujeres, que desertan menos a partir de la AUH. Esto contrasta con la situación de los varones: si bien asisten más, las tasas de deserción no disminuyen lo cual probablemente esté relacionado con que hay más varones que están entrando a la escuela, claramente esos varones que entran vienen más rezagados en el ciclo escolar entonces es posible que si bien las tasas de deserción de los que ya estaban en la escuela haya mejorado, estos nuevos que entraron empeoraron las tasas de deserción y entonces no vemos ningún efecto, pero no lo sabemos.

Con respecto a las tasas de graduación, vemos que aumentan en mujeres y en varones, pero en mujeres aumentan a edades más tempranas. Las mujeres se gradúan del primario más cerca de la edad teórica y también vemos un aumento en el secundario más cerca de las edades a las que supuestamente deberían graduarse. Los varones también aumentan su tasa de graduación primaria pero más tarde, entre los 15 y los 17 años. Son varones rezagados que volvieron a la escuela y logran recibirse, pero un poquito más retrasados, lo cual es muy consistente con el hecho de que las mujeres ya estaban más en la escuela, no aumenta su tasa de participación, mejora su deserción interanual y por lo tanto completan antes la escuela.

Cambiando un poco de tema queríamos preguntarte cuáles crees que van a ser los desafíos más grandes para argentina en el mundo post pandemia.

Para mi la consecuencia más negativa de la pandemia va a ser las diferencias en capital humano que se están generando, especialmente las relacionadas a la dimensión educativa. Me parece esa va a ser la consecuencia más relevante, sobre todo porque va a impactar en el largo plazo. No va a ser solamente coyuntural a salir de la pandemia, como puede ser la cuestión económica en donde puede ser que tengamos una recesión grande y un rebote, pero esos rebotes se producen más rápido.

Todo lo que tiene que ver con aumentar o potenciar las desigualdades educativas que existían -y ya eran muy relevantes- que se siguen potenciando sobre los mismos ejes, porque esta idea de la distribución asimétrica de la conectividad y la posibilidad de seguir la escuela se monta sobre los mismos ejes de desigualdades previas. Tiene que ver con la escuela pública versus la escuela privada, con la familia con una mejor situación socioeconómica que otras y así siguiendo. Yo creo que esa pérdida de capital humano es algo que primero va a tener consecuencias de muy largo plazo y segundo es un poco más invisible a los ojos de los decisores de política pública y de los ciudadanos en general, entonces es algo en donde hay un menor reclamo. Tiene también que ver con este país dividido entre lo público y lo privado, con incentivos muy contrapuestos. Y entonces me parece que ahí es donde se puede jugar el mayor partido de las consecuencias negativas de la pandemia.

Lecturas recomendadas:

The impact of a conditional cash transfer programme on education outcomes beyond school attendance in Argentina, con Mariana Marchionni

A multidimensional approach to measuring the middle class, con Walter Sosa Escudero y Marcela Svarc
 
The impact of COVID-19 in the allocation of time within couples. Evidence for Argentina, con Victoria Costoya, Lucía Echeverría, Ana Rocha y Agustina Thailinger.

 

 

Martes, Diciembre 22, 2020