Featuring - María Gracia Andía


Entrevistamos a María Gracia Andía, investigadora afiliada al Centro de Estudios para el Desarrollo Humano. María Gracia es titular del Órgano Garante del Derecho de Acceso a la Información (OGDAI) y profesora de derecho en la Universidad de San Andrés. 

En primer lugar, queremos conocer cómo surgió tu interés por los grupos que sufren más vulnerabilidad 

Desde chica sabía que quería ser abogada y siempre tuve interés por la justicia, la equidad y la distribución. Vi en el derecho y en el aspecto jurídico una herramienta de cambio, que podía mejorar aquellas áreas que siempre me habían interesado. A medida que fui conociendo la carrera descubrí distintos grupos que sufrían injusticias, en particular aquellos a nivel etario y de género y empecé a involucrarme con ellos. 

Inicialmente, el derecho me atrajo por ser una herramienta transformadora. A medida que comencé a trabajar, me di cuenta que el derecho no era suficiente ni autónomo como herramienta transformativa: una norma por sí sola no modifica una realidad. Es necesario el trabajo interdisciplinario. De no trabajar de una manera que combine esfuerzos de distintas disciplinas, hay una gran brecha entre law in books y law in action que imposibilita el cambio para determinadas realidades.

¿Cómo transmitís este interés hacia tus alumnos?

A mí la docencia me encanta. Amo dar clases porque siento que ahí es donde uno puede transmitir el interés por estos temas. En la materia Derecho de Familia lo que trato de enfatizar es justamente la mirada interdisciplinaria que tiene esta temática, que es esencial para comprender los derechos niños, niñas y adolescentes, las diversas formas familiares y la perspectiva de género. Esta mirada es un engranaje más para ser un operador jurídico eficiente y efectivo, que genere cambios. Por eso siempre les digo a mis alumnos que, desde el lugar donde estén, se tienen que pensar en la interrelación con las otras ciencias. 

De hecho, si uno piensa en el libro 2 del nuevo Código Civil, en muchos de sus artículos se plantea la necesidad de que el análisis de las políticas de familia no se quede solamente en la mirada de un juez, sino que analice los diferentes aspectos de la realidad que los rodea. En mis clases trato de utilizar ejemplos para mostrar cómo la realidad se vincula con estos aspectos, como por ejemplo la violencia de género en la pandemia. De esta manera, nutriéndonos de la realidad, trato de motivar a los alumnos para tener una mirada interdisciplinaria que sea crítica y constructiva. 

Mencionaste que estudiaste distintos grupos vulnerables y el impacto que tiene el trabajo interdisciplinario para generar cambios. En particular, estudiaste dos poblaciones vulnerables: LGBTQ+ y grupos indígenas, ¿podrías contarnos qué rol tienen las cortes en reivindicar los grupos históricamente discriminados y qué herramientas interdisciplinarias se pueden utilizar para maximizar su impacto? 

Cuando yo estaba en Estados Unidos y pensaba sobre mi tesis de doctorado, me venían como interés los grupos vulnerables o desaventajados. Me pareció muy interesante contrastar las dinámicas de dos grupos en particular: por un lado, las comunidades y los pueblos indígenas y por otro, el colectivo LGBTQ+. Analicé cómo utilizaban las herramientas institucionales que tenían disponibles, haciendo hincapié en el impacto podrían tener sobre sus colectivos. 

En cuanto a la comunidade LGBTQ+, cuando estudiaba el tema fue sancionada la Ley de Matrimonio Igualitario. Por esta razón pude documentar todo el proceso, para poder analizar cómo el colectivo trabajó todas las dinámicas institucionales para poder generar un impacto legislativo. Cuando digo todas las herramientas, me refiero al cabildeo en el congreso, la presentación de proyectos de ley, el litigio estratégico y la unificación de esfuerzos para generar un mismo discurso. Enfatizo la última herramienta dado que, en un comienzo, dentro del mismo colectivo había disentimiento sobre la mirada del matrimonio igualitario (por ejemplo, algunos integrantes LGBT consideraban que la palabra matrimonio era de herencia  patriarcal y heteronormativa). El proceso por el cual unificaron el discurso, la fuerza que tuvieron como movimiento y el uso de las instituciones preexistentes, logró generar un impacto.  A partir de diferentes decisiones -incluso las negativas- las cortes empezaron a funcionar como una especie resorte para seguir tratando el tema y que tome importancia en la agenda pública. Finalmente, se sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario. Así, el colectivo LGBTQ+ trabajó todas las dinámicas institucionales y generó una normativa que generara el impacto deseado por parte de esa comunidad. 

En el caso de los grupos indígenas, lo que ocurre es lo contrario. Como los pueblos indígenas son muchos y diversos, muchas veces no hay un discurso unificado. A veces es difícil encontrar el interlocutor válido para la conversación con el estado. Además, de esta problemática hay otras variables en juego, como la falta de acceso a educación y a recursos económicos, lo que dificulta el uso de mecanismos institucionales para llegar a un cambio. Este reclamo de derechos, en vez de ser civil (como el de matrimonio igualitario), es más complejo. Muchas veces está vinculado a la tierra y a la propiedad colectiva, por lo que sí se tocan otros intereses (en el caso del matrimonio igualitario, no se quita derechos al status quo, sino que agrega nuevos). De esta manera, cuando una comunidad indígena pide derechos sobre la tierra, al implicar un conflicto de intereses, no hay mucha respuesta a los reclamos. Los pocos avances que existen son lentos y menos efectivos que los de la comunidad LGBTQ+. De todas formas, es importante enfatizar el uso de tribunales a modo de lucha por los derechos sobre el territorio y  la propiedad comunitaria. 

De esta manera, vemos que dos grupos desaventajados con distintos recursos económicos, educativos y de ejercicio de poder, llegan a diferentes resultados.

Hace unos meses hiciste una presentación sobre el rol de la información pública y la prensa en salvaguardar la democracia ¿Podrías comentarnos cómo impacta el grado de transparencia en los grupos marginalizados? 

Cuando hablamos de acceso de información, estamos refiriéndonos a un derecho que es clave para poder ejercer otros derechos. La información es poder y me permite conocer mis derechos, saber cómo ejercerlos y aprender dónde pedir ayuda.

Nosotros tratamos de capacitar a los usuarios del sistema de acceso a la información pública. Cuando hicimos la capacitación a la prensa nos pareció muy relevante resaltar su rol en amplificar el acceso a la información para permitir que los ciudadanos puedan ejercer el derecho que estamos tratando. Entendemos que el periodista de coyuntura no necesariamente pueda utilizar esta herramienta, dado que necesita cumplir con ciertos plazos. En cambio, para aquel que realiza trabajos más ricos en investigación, es clave el uso de esta herramienta. La idea de la capacitación fue darla a conocer y facilitarla. Así, podríamos amplificar el derecho de acceso a la información, dado que si uno visibiliza este derecho es más fácil llegar a todos. Se podría cambiar el paradigma de que el acceso a la información es un derecho limitado a la clase media alta para comprenderlo como un derecho que alcanza a todos y es particularmente relevante para los grupos más vulnerables. Por lo tanto, en nuestro trabajo enfatizamos la importancia que tiene el periodismo en abrir el acceso a la información para toda la población. 

Por otro lado, trabajamos directamente con los grupos vulnerables. Por ejemplo, trabajamos con el colectivo LGBTQ+, dándoles a conocer las herramientas necesarias para acceder a la información pública para luego poder ejercer otros derechos. Ahora estamos trabajando con hogares monoparentales con jefatura femenina en situación de vulnerabilidad, para facilitarles y darles a conocer este derecho. Buscamos sistematizar la información para este grupo para que puedan cumplir con el ejercicio de responsabilidad parental. Recordemos que esta información no es fácil de conseguir, dado que está configurada para responder a la situación heteronormativa, donde el jefe es masculino y hay dos padres en el hogar. 

Hay que entender que el derecho de acceso de información es una llave  para ejercer otros derechos. A su vez, una vez que se sistematiza su uso, puede permitir la mejora en los procesos internos. Esto es muy importante, dado que el acceso a la información tiene dos facetas: la reactiva y la activa. La parte reactiva se da cuando se pide información y la activa remite a la obligación del Estado a poner a disposición la información en la web.  La parte reactiva moviliza la gestión interna para entregar la información, por lo que se mejoran los procesos y mecanismos internos de producción de información, gestión y archivo. Creo que ese impacto hacia adentro, genera un impacto positivo hacia afuera, especialmente en los grupos vulnerables porque a partir de la apropiada producción de información se pueden generar políticas basadas en datos y su seguimiento y evaluación. Todo eso debe hacerse de una forma transparente permitiendo una adecuada rendición de cuentas.  

Hace poco escribieron un paper con Victoria Racciatti y Agustín Colque sobre progenitores adolescentes en situación de vulnerabilidad próximo a publicarse ¿podrías adelantarnos algo sobre los hallazgos más relevantes?

A partir del Centro y de la mirada interdisciplinaria buscamos entender qué pasa con los progenitores adolescentes que siguen siendo niños y tienen la responsabilidad de ser madres y padres. En ese ejercicio y autonomía que les da el Código Civil (que lo considera como sujeto de derechos que crecen en autonomía de acuerdo con su madurez), se les reconoce que pueden hacerse cargo de determinadas obligaciones y ejercer su responsabilidad parental, si bien siguen siendo una niña o un niño. En ese sentido, tiene que seguir siendo acompañado de alguna manera. 

Nosotros usamos como ejemplo un caso testigo que trajo Mariano Tommasi hacia el centro para ejemplificar lo que ocurre cuando el progenitor adolescente no cuenta con una red de contención. La norma plantea que el niño tiene un consentimiento compartido (junto a los abuelos del hijo) para temas de trascendencia con respecto a la vida de su hijo. ¿Qué pasa cuando los abuelos no cumplen con ese rol, cuando las familias son disfuncionales o están atravesadas por la pobreza estructural? Los mecanismos que plantea el código no terminan funcionando. No es que el progenitor deja de tener derechos y autonomía sobre su responsabilidad de la vida de su hijo, sino que el que asiste debe ser el Estado, y es este componente el que no termina de funcionar adecuadamente. Vemos que es muy relevante el liderazgo individual por parte de los jueces, pero falta una mirada institucional y sistémica. Aquí aparecen algunas disfuncionalidades burocráticas que a veces se contradicen y dificultan los procesos de acompañamiento. Vemos, muchas veces, que los progenitores adolescentes se quedan solos, siendo niños y siendo padres, en situaciones de pobreza estructural.

Además, analizamos el rol que tienen las organizaciones de territorio en acompañar a los niños. Finalmente -esto excede al paper, pero es muy interesante- es importante pensar cómo institucionalizar estas tareas del tercer sector para el consumo o insumo de los organismos del Estado. Este proceso necesario permitiría que el programa de acompañamiento de los progenitores adolescentes se mantenga en el tiempo, aunque cambien las personas que lo lideran. El paper hace una propuesta de política pública para ir pensando cómo podemos repensar o mejorar ciertas falencias que tiene el Estado para llegar a los progenitores adolescentes.

Por último, queríamos preguntarte cuáles crees que van a ser los desafíos más grandes para Argentina en el mundo pospandemia. 

Creo que es muy relevante entender que las democracias existen a partir del disenso, que es sano y esperable. De esta manera, es entendible que el país tenga distintas miradas traducidas a través de los partidos políticos. Pienso que lo que nos está pasando es que es muy difícil conseguir mayorías para poder llegar a decisiones cuando estamos en situaciones extremas o polarizadas. Por esta razón es necesario hallar liderazgos que trasciendan esto, entendiendo que el disenso es necesario, pero que hace falta construir mayorías para que el país avance. 

Creo que nuestro desafío es que aparezcan este tipo de liderazgos y que eso se traduzca también a la sociedad, que ahora está polarizada y crispada. Tenemos una situación muy crítica en el sentido económico, por lo que es necesario este liderazgo para la conducción del país con distintos programas y proyectos para los grupos más golpeados -que por ejemplo son los niños-. La coyuntura de una pandemia es compleja, ante todo para un país con diferentes realidades de norte a sur en lo social-económico y político, pero igualmente esta realidad no nos debe nublar la mirada de la planificación de un futuro.

La Argentina es un país maravilloso y quiero a mi país. Creo que hay muchas cosas buenas: la expansión de derechos es una realidad, tenemos muchos derechos reconocidos en cuanto a la familia, los niños y el género, entre otros. Falta implementarlos bien, pero si aprendemos en esta pandemia a trascender nuestras polarizaciones y crispación a través del buen liderazgo, podríamos crecer mucho.

Lecturas recomendadas:
Disadvantaged Groups, the Use of Courts, and Their Impact – A Study of Legal Mobilization in Argentina Through the LGBT Movement by Maria Gracia Andia

Seminario sobre el acceso a la información pública en la Ciudad de Buenos Aires

 

Martes, Julio 6, 2021