Innovar en la adversidad: docentes y escuelas que lograron ganarle a la pandemia


“Hagamos un programa de televisión”. La idea primero les pareció una locura, pero en el fondo, las maestras del jardín de la Escuela San Isidro Labrador Nº 4289, ubicada en la periferia de la ciudad salteña de Tartagal, casi en la frontera con Bolivia, sabían que quizá iba a ser la única forma de seguir en contacto con sus alumnos durante la pandemia. El 40% de los estudiantes pertenece a las comunidades tobas, guaraní y chorote y la inmensa mayoría de las familias cuenta con un solo celular para todos sus miembros, donde el acceso a internet es por medio de la compra de datos. Entonces, lo que sonaba a imposible, tomó forma y nació el “El jardín en la TV”, un programa donde los docentes desarrollan actividades y que se transmite tres veces por semana por los canales locales, pensando para las 157 chicas y chicos de sala de 4 y 5.

Este proyecto es uno de los tres ganadores de la 14° edición del Premio Fundación La Nación a la Educación, organizado por Fundación La Nación junto a Banco Galicia y Osde. A raíz de la pandemia y su impacto en la educación, la edición especial de este año –que contó con el apoyo de Cimientos, Proyecto Educar 2050, Viacom-CBS, Fundación Varkey, Enseñá por Argentina y la Universidad de San Andrés– se centró en apoyar los esfuerzos y logros de equipos docentes de todo el país que desarrollan estrategias pedagógicas innovadoras para asegurar la continuidad educativa de sus alumnos en contextos vulnerables.

Con un trabajo “cuerpo a cuerpo”, las y los docentes de los proyectos seleccionados desplegaron un abanico de propuestas para garantizar el derecho elemental a la educación: desde crear una red comunitaria de Wifi hasta motivar a los estudiantes mediante la confección de máscaras de protección para el personal de salud del hospital local. “Se nos ocurrió pensar en otro medio de comunicación que no fuera el teléfono o Internet, sino la televisión que viene acompañando a las familias desde hace muchísimo tiempo. Las repercusiones fueron enormes”, cuenta Alicia De la Fuente, maestra jardinera de la escuela de Tartagal.

El jurado estuvo integrado además por Inés Aguerrondo, exsubsecretaria de Programación del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y actualmente consultora de organismos internacionales; María Eugenia Podestá, directora del Área de Extensión de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés; Patricio Bernabé, editor de La Nación; Carlos Tramutola, fundador de la organización social Cimientos; Agustín Porres, director regional para latinoamérica de Fundación Varkey y Héctor Pérez, médico y Presidente de Fundación OSDE.

En total, se recibieron 163 postulaciones de todas las regiones del país. La diversidad de escuelas abarcó instituciones públicas y privadas de los tres niveles, del ámbito rural y urbano. Además del proyecto “El jardín en la TV”, resultaron ganadores “Talleristas a domicilio” (Instituto Especial N° 7215 de atención Domiciliaria y Hospitalaria de la ciudad de Salta) y “Red vuelta” (Escuela de Enseñanza Media para Adultos Particular N° 3190, de la ciudad de Santa Fe). Mientras que las menciones especiales fueron para “Noti micro de noticias” (Escuela Capitán Gabriel del Valle de La Francia, Córdoba), “La técnica acompaña la salud” (Escuela Técnica Nº 1 Juan XXIII de Marcos Paz, Buenos Aires) y “La escuela en casa” (Instituto Movimiento Rural Cristiano Nº 0203 de Dos de Mayo, Misiones).

Entre los criterios de selección estuvieron: la innovación en el diseño de estrategias de enseñanza; el compromiso del equipo docente; la participación de la comunidad y los resultados. “Muchas veces cuando pensamos en tareas esenciales nos enfocamos sobre todo en las fuerzas de seguridad y los médicos, pero los docentes están a la par. Lo diversidad en los proyectos muestra que hay una gran innovación sobre todo donde muchas de las condiciones de trabajo son paupérrimas”, opina Pérez.

Para De la Fuente, “la satisfacción de haberle puesto el alma al proyecto ‘El jardín en la TV’, es enorme”. Además, describe como, de pronto, las docentes se tuvieron que convertir en “actrices y bailarinas” para transmitir todos su contenidos por medio de la pantalla y a través de juegos. “La pandemia aisló a nuestros estudiantes y llegar a ellos a través de una pantalla de televisión fue fabuloso”, cuenta la maestra. Y concluye: “Sentir que pudimos llegar a cada corazón y que cuando nos cruzan en la calle no digan: ‘Seño, te vi en la televisión’, es muy gratificante. Ojalá que este proyecto lo puedan hacer toda las maestras jardineras del país”.

Lunes, Diciembre 14, 2020