A la hora de incorporar una segunda lengua, antes es mejor, demuestra un estudio internacional liderado por el Centro de Neurociencias Cognitivas

Dos experimentos evaluaron cómo la habilidad de recordar información textual en un idioma extranjero varía según la edad de exposición a dicha lengua.


El manejo de una segunda lengua aparece como una condición cada vez más requerida para el desempeño social y laboral, no solo a nivel global sino también local. Múltiples actividades profesionales y recreativas, de hecho, implican comunicarse en una lengua distinta de la que adquirimos en el entorno familiar. Dicha realidad incluso impacta sobre diversas políticas públicas. A nivel educativo, por ejemplo, los diseños curriculares de Argentina promueven la enseñanza sostenida de un idioma extranjero (en particular, el inglés). Ya en 2006, el artículo 87 de la Ley Nacional de Educación indicaba que “la enseñanza de al menos un idioma extranjero será obligatoria en todas las escuelas de nivel primario y secundario del país”. Ahora bien, ¿cuán importante es que la enseñanza de una lengua extranjera comience más o menos temprano? Un nuevo estudio liderado por el Dr. Adolfo García, Director del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés, indica que antes es mejor, sobre todo a la hora de recordar información de textos cotidianos.

El trabajo, fruto de una colaboración internacional entre el Dr. García, los profesores Isabelle Chou y Jiehui Hu (de la University of Electronic Science and Technology of China) y el profesor Edinson Muñoz (de la Universidad de Santiago de Chile), ha sido publicado en la revista Frontiers in Psychology (https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.757351). En él, los autores llevan a cabo dos experimentos para comparar la capacidad de recordar información en un segundo idioma (en particular, inglés) entre quienes caracterizan como “bilingües tempranos” y “bilingües tardíos” (todos ellos hablantes nativos de chino mandarín). Los integrantes del primer grupo habían adquirido el inglés antes de los 7 años; los del segundo lo habían hecho de los 8 en adelante. En los dos experimentos, todos los participantes escucharon un podcast en inglés. En el primer estudio, se les solicitó que reprodujeran lo que acababan de oír, con el mayor nivel de detalle posible, en la misma lengua. En el segundo, debían reproducir la información en su lengua nativa. De este modo, se procuró investigar el impacto de diferentes demandas cognitivas, puesto que el segundo experimento suponía un procesamiento más exigente debido a la necesidad de reformular la información entre dos lenguas estructuralmente distintas. Los hallazgos revelaron que, en ambos casos, los bilingües tempranos superaban a los tardíos en su capacidad de reproducir la información presentada. Esto se constató controlando por variables relevantes, tales como la capacidad atencional de cada participante. El hecho de que el mismo efecto se constatara ante exigencias cognitivas disímiles sugiere que se trata de un fenómeno generalizado y potencialmente presente en múltiples situaciones comunicativas.

Los resultados de la investigación resultan importantes como insumo para la toma de decisiones en política educativa, ya que arrojan elementos de juicio empírico sobre cuándo iniciar la exposición a una lengua extranjera. Además, contribuyen a diversas iniciativas actuales por comprender diferencias cognitivas asociadas al bilingüismo y el plurilingüismo, fenómenos cada vez más comunes en el país y en el mundo. El Centro de Neurociencias Cognitivas es un espacio de referencia para esa y otras líneas de investigación, y este trabajo del Dr. García y colegas representa un esfuerzo internacional en esa dirección.

Referencia: Chou, I., Yu, Y., Zhang, C., Muñoz, E. & García, A. M. (2021). Discourse-level information recall in early and late bilinguals: Evidence from single-language and cross-linguistic tasks. Frontiers in Psychology 12, 757351.

Lunes, Diciembre 20, 2021