Neurociencia: ¿Están los jueces y abogados libres de sesgos al juzgar las acciones penales?

Estudios neurocientíficos y de ciencias del comportamiento muestran que las decisiones humanas, especialmente las que involucran juicios morales, están muy influidas por sesgos, algunos de ellos subconscientes y automáticos.

Estudios neurocientíficos y de ciencias del comportamiento muestran sistemáticamente que las decisiones humanas, especialmente las que involucran juicios morales, están muy influidas por sesgos, algunos de ellos subconscientes y automáticos. ¿Están libres jueces y abogados de estas distorsiones cognitivas? ¿O también los afecta la información que reciben sobre la intencionalidad del que comete un ilícito y las palabras que se utilizan en el relato de un evento en el momento de juzgar moralmente? La pregunta no es trivial, ya que de su respuesta depende cada día la vida de muchas personas.

En un trabajo publicado en la revista Humanities and social sciences communications, un equipo argentino-colombiano encabezado por Sandra Báez exploró cómo variaba la evaluación moral, la asignación de castigo y la estimación del daño sufrido por acciones dirigidas a terceros en 45 jueces y 60 abogados penales, y 64 controles (personas que no tenían ningún conocimiento experto) de acuerdo con la intencionalidad, tipo de lenguaje utilizado en el relato de los hechos y actividad fisiológica.

Tanto las neurociencias cognitivas como la psicología ya mostraron que jueces y abogados están sujetos a sesgos; por ejemplo, endurecen las sentencias cuando están cansados o tienen hambre, pero esta investigación se enfocó en reacciones automáticas y que están presentes en la población general. Para eso, utilizaron situaciones en las que una persona le hace daño a otra "queriendo" y "sin querer", y las contaron una vez con lenguaje despojado y otra, con una fuerte carga emocional, colmada de adjetivos exacerbados. Finalmente, midieron distintos parámetros de la actividad fisiológica de los participantes, como la respuesta vagal (un nervio que liga las vísceras y tiene mucha reactividad frente a los estímulos emocionales) derivada del ritmo cardíaco.

"Los resultados mostraron patrones contundentes -destaca Agustín Ibáñez, director del Centro de Neurociencias Cognitivas (CNC) de la Universidad de San Andrés e investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez -. En comparación con los controles, las decisiones de los jueces y abogados se vieron menos afectadas por la manipulación del lenguaje y por la propia activación fisiológica. Además, estos expertos proporcionaron evaluaciones más acertadas del estado mental del transgresor y fueron más justos al castigar las acciones de daño accidental. Sin embargo, los jueces y abogados no fueron inmunes al 'efecto de magnificación del daño': tal como los controles, sobreestimaron el daño causado intencionalmente".

La buena noticia es que los expertos en derecho penal parecen capaces de emitir juicios menos sesgados que los legos. Sin embargo, esto no ocurrió con los controles, personas sin entrenamiento legal que, en muchos países, y a veces también en el nuestro, cumplen funciones de jurados. "El lenguaje grotesco sí impactó en los controles -subraya Ibáñez -. A mayor exacerbación del relato, mayor activación fisiológica que predecía una evaluación más negativa del acto. Se trata de un resultado muy interesante, porque uno podría plantearse la posibilidad de evaluar niveles de experticia en materia legal midiendo la activación fisiológica frente a distintos escenarios".

El impacto de la palabra
Para Adolfo García, neurolingüista, codirector del CNC y coautor del estudio, hay dos razones que hacen particularmente interesante el trabajo. "En primer lugar, revela la capacidad del lenguaje de activarnos y ponernos en un estado fisiológico determinado -afirma -. A tal punto, que es muy difícil de regular por estrategias como la meditación. Que los jueces por su ejercicio consciente de toma de decisiones más racionales lo puedan haber vulnerado es fenomenal, ya que son efectos muy automáticos, muy primarios del lenguaje. Y lo segundo es que, si bien hay muchas investigaciones sobre la experticia (por ejemplo, se sabe que los expertos en deportes pueden predecir mejor si un arquero va a atajar un penal o no, y que los intérpretes simultáneos tienen ventajas en ciertas tareas lingüísticas), en general lo que uno ve es que se mejora la habilidad en la que se trabaja. Acá, lo que se logra es mitigar efectos cerebrales muy 'pregnantes'".

Jueves, Noviembre 12, 2020