Simona Forti: “Busco dar voz al grito de los historiadores que quieren entender el mal”


La filósofa italiana Simona Forti presentó en la Universidad su libro “Los nuevos demonios” y fue entrevistada por el profesor del Departamento de Humanidades José Luis Galimidi.

“Cuando los historiadores acometen el concepto de mal son los primeros que entienden que la realidad es más compleja que la sola lectura filosófica del siglo XX. Yo busco dar voz, en Filosofía, al grito de esos historiadores que buscan entender. Emitir un juicio sobre este punto es difícil porque tenemos a priori un sentido para el concepto de mal. El resultado es rectificar ese concepto. Por un lado, afirmar que el mal no es algo autónomo, definido de una vez para siempre; es necesario detenerse y preguntarse qué tipo de mal tengo enfrente”, analizó Forti.

Durante el diálogo que mantuvo en el campus, la filósofa italiana consideró que “el mal sirve para mantener un nombre que signifique ciertas situaciones políticas que no se pueden definir como males políticos; situaciones que se hacen normales en lo que Michel Foucault llamó ‘dispositivo’”.

“Se llega a situaciones de dominación, a un escenario cerrado, en el que no hay espacio para la libertad: ese es el mal político”, expresó.

A la charla asistieron, además, el historiador Luis Alberto Romero, miembro del Consejo Superior de la Universidad, y Sebastián Dates, director de Desarrollo Institucional, además de otras autoridades y docentes.

Forti también abordó el concepto del mal en la literatura y la relación de ésta con la filosofía. “La poesía y la literatura recogen a menudo intuiciones de la filosofía”, dij, y destacó que el autor que “quizá en la actualidad mejor refleja esta capacidad de presentar el mundo desde su obra es Milan Kundera”.

A partir de encuentros casuales y orientada por sus maestros Forti se dedicó al estudio de la vida y obra de Hannah Arendt. A los 20 años escribió su tesis de doctorado sobre la figura de la reconocida intelectual.

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Actualmente Forti también se dedica a la docencia: “Tengo, por un lado, como profesora, la responsabilidad de enseñar a los estudiantes y decir lo que pienso. Debo mediar en la esfera política. Y, por otro lado, la filosofía me indica que no debo ser normativa. El fin de la filosofía es no dar normas de actuación. Esta situación, entonces, me coloca entre dos fuegos: la responsabilidad ante los alumnos y mi ejercicio del sentido crítico filosófico”, indicó.

“El término mal –agregó Forti- podría parecer una elección a contracorriente de los tiempos que vivimos. En la filosofía contemporánea el mal es un concepto que ha sido atacado, discutido, contrarrestado: es, sin embargo, un concepto ‘comprometido’ por un contexto metafísico y teológico. Un concepto que parece, a todas luces, obsoleto”.

Una pregunta motivó a Forti para encarar una investigación que le llevó siete años: ¿Cómo traducir esta concepción filosófica del mal y trasladarla dela filosofía a la filosofía política?

Para la autora italiana es el escritor ruso Fedor Dostoievski quien presenta esa connotación filosófica en su obra “Los demonios”, que tiene como protagonista a un hombre omnipotente que descarga una violencia absoluta sobre la víctima inocente.

“Es un modelo dualista el que plantea este mal radical: demonio absoluto/ víctima absoluta”, sostuvo.

Sin embargo ese paradigma no es suficiente, asegura. Cabe otra genealogía del mal que es la que lo liga a la voluntad de vida. “Existen, quizás, expresiones del mal que no sean los demonios absolutos. Existen los demonios medianos, otros sujetos, agitadores, atraídos por aquellos que aceptan esta situación por la necesidad que experimentan de maximizar la vida. Esta genealogía comporta la admisión constante y acrítica de la norma. Aquí se inscriben autores como Primo Levi y Foucault”, culminó.

(*) La traducción fue realizada por Aníbal Díaz.

Viernes, Noviembre 27, 2015