"Un cuarto propio", de Virginia Woolf, es el Libro del Año en la Universidad


"Pero, me dirán, le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela. ¿Qué tiene esto que ver con una habitación propia? Intentaré explicarme". En 1929 la escritora británica Virginia Woolf publicó "Un cuarto propio", basado en una conferencia que brindó en la Universidad de Cambridge.

La obra fue elegida el "Libro del Año" en San Andrés, donde en los próximos meses se realizarán actividades y charlas vinculadas al argumento, a la autora y a la influencia marcada en la literatura mundial.

Claudia Torre, profesora part time del Departamento de Humanidades e Investigadora de San Andrés, considera que se trata de un libro "riquísimo en su propuesta", porque aborda "cuestiones de género, clases sociales, educación y derechos sociales".

"Creemos que para la Comunidad San Andrés pueden ser temas para pensar y discutir", agregó Torre, que en la Universidad dicta las materias "Literatura Argentina; Género, Sociedad, Literatura y Política" y "Teoría y Prácticas para el desarrollo de Proyectos Culturales".

Debajo podrán leer un extracto de la presentación que realizó Woolf en Cambridge y que fue incluida en el libro:

"Cuando me pidieron que hablara de las mujeres y la novela, me senté a orillas de un río y me puse a pensar qué significarían esas palabras. Quizás implicaban sencillamente unas cuantas observaciones sobre Fanny Burney; algunas más sobre Jane Austen; un tributo a las Brontë y un esbozo de la rectoría de Haworth bajo la nieve; algunas agudezas, de ser posible, sobre Miss Mitford; una alusión respetuosa a George Eliot; una referencia a Mrs. Gaskell y esto habría bastado.

Pero, pensándolo mejor, estas palabras no me parecieron tan sencillas. El título las mujeres y la novela quizá significaba, y quizás era éste el sentido que le daban, las mujeres y su modo de ser; o las mujeres y las novelas que escriben; o las mujeres y las fantasías que se han escrito sobre ellas; o quizás estos tres sentidos estaban inextricablemente unidos y así es como querían que yo enfocara el tema. Pero cuando me puse a enfocarlo de este modo, que me pareció el más interesante, pronto me di cuenta de que esto presentaba un grave inconveniente. Nunca podría llegar a una conclusión.

Nunca podría cumplir con lo que, tengo entendido, es el deber primordial de un conferenciante: entregarles tras un discurso de una hora una pepita de verdad pura para que la guardaran entre las hojas de sus cuadernos de apuntes y la conservaran para siempre en la repisa de la chimenea. Cuanto podía ofrecerles era una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas; y esto, como verán, deja sin resolver el gran problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela.

He faltado a mi deber de llegar a una conclusión acerca de estas dos cuestiones; las mujeres y la novela siguen siendo, en lo que a mí respecta, problemas sin resolver".

 

Lunes, Julio 4, 2016