¿Y si no acordamos nada con el FMI?: Argentina y la sociedad de los zombies miopes

¿Puede Argentina quedarse en un limbo macroeconómico hasta el 2023? A pesar de la ansiedad de muchos y de los pronósticos apocalípticos de otros, yo creo que sí.

El Cronista
Germán Fermo, Director Maestría en Finanzas, Universidad de San Andrés.

Algunos comentan que la Argentina de hoy se parece a la de 1987 (hiperinflación), otros que se parece a la de 2001 (default).

Mi sensación es que hoy 2021, tenemos los dos problemas juntos y en simultáneo: 

1) una hiperinflación potencial atrapada en las LELIQS desde hace muchos años,
2) una reestructuración potencial con Wall Street y el FMI.
Y en medio de estos dos extremos de incertidumbre, millones de argentinos pululan al borde de una crisis psiquiátrica.

Los argentinos somos una sociedad de zombies miopes que mutamos de la pasividad a la esquizofrenia casi de manera cotidiana y en estos dos largos años que se nos vienen probablemente iremos oscilando con distintos grados de emocionalidad en esta lotería en la que vivimos desde hace décadas. 

Probablemente no se articulará ningún plan significativo, todo seguirá sin grandes cambios hasta el 2023. El ajuste y las correcciones serán probablemente del próximo gobierno y más aún si es opositor.

SIN ACUERO, PIERDE MÁS EL FMI QUE EL GOBIERNO

Si no hay acuerdo, el FMI tiene más para perder que el gobierno argentino. La razón es que nos caímos del mapa hace largo tiempo. La decisión de un default con el FMI sería una mancha más a un tigre que ya viene lleno de manchas. Que se entienda bien, un default con el FMI sería una mala decisión pero esto es Argentina, la tierra en donde lo extremo encuentra un hogar. El FMI probablemente deberá tragarse la lección de prestarle u$s 45.000 millones a la república con mayor historial de default del Planeta Tierra.

A los que ansían que el costo político lo pague el peronismo porque una corrección es "urgente e ineludible", me permito sugerirles que "esperen sentados". Si hay un partido que puede contenerlo todo bajo la complicidad de una sociedad altamente sumisa y complaciente, es el peronismo. Lo aclaro, porque percibo a muchos personajes de la cultura y de la opinión pública ingenuamente ansiosos a la espera de anuncios "inminentes". Nada es urgente ni inminente si el peronismo está al mando.

LOS GOBIERNO PERONISTAS NUNCA AJUSTAN... DE MANERA EVIDENTE

Los gobiernos peronistas nunca ajustan de manera explícita. Los que pagan el costo de las correcciones son los gobiernos opositores. Es como una ley de la física que aplica inexorablemente a la Argentina: gasta el oficialismo, ajusta la oposición. El 2022 y 2023 serán años donde se defenderá el status quo por lo que no espero diferencias sustanciales respecto a los dos años que ya pasaron. Probablemente, nada relevante ocurrirá en economía. El ajuste será del que sigue, como siempre es el caso. Obviamente, el riesgo de una crisis no es insignificante para una nación que permanentemente desafía la ley de gravedad. Hace décadas que somos los campeones mundiales de tapar el sol con la mano.

LOS GOBIERNO PERONISTAS SIEMPRE LLEGAN

¿Se puede llegar haciendo la plancha? Por supuesto, los gobiernos peronistas siempre pueden, "no llegar" es un tema de opositores. Así como pudimos estar un año y medio encerrados en una cuarentena eterna, estaríamos colgados de un travesaño por dos años más en lo que me permito definir como el "plan Bilardo" o sea, los once colgados de un caño y aguantando. ¿Por qué? Porque Argentina es tierra oficialista, de una forma u otra, los argentinos le bancamos todo. A la oposición la evaluamos con una vara noruega, al oficialismo con una africana.

EL QUE SIGUE

Si bien ningún escenario tiene probabilidad 100%, si con la imposición de más cepos y trabas múltiples y adicionales a la economía, se puede maniatar a la criatura y llegar al 2023, en dicha situación la corrección debería hacerla una oposición que a la luz de los resultados electorales del 14 de noviembre podría ganar las presidenciales aun cuando dos años en esta tierra equivalen a mil centurias chinas.

El problema es que, si este es el caso, la Argentina llegaría asfixiada en tres frentes y en simultaneo:

1) déficit fiscal a corregir,
2) una hiperinflación contenida en Leliqs a corregir,
3) una deuda externa que nuevamente se tornó en impagable y a corregir.
¿Por cuánto tiempo los argentinos estarían dispuestos a bancar al que corrige? Ojo, que los argentinos somos muy ansiosos y sumamente exigentes sólo con la oposición.

¿Y ENTONCES?

La pregunta más relevante de los dos años que se nos vienen encima es quién se hace cargo de las múltiples y costosísimas correcciones que deberían implementarse en la Argentina para que vuelva a funcionar como un país medianamente normal. Si la oposición logra que por las buenas o por las malas el ajuste se lo coma el oficialismo, ahí tendría dos ventajas de caras al 2023:

1) un gobierno pagando enormes costos políticos y por lo tanto, perdiendo más votos,
2) una macroeconomía corregida y por lo tanto con chances de rebotar y de premiar a quien por entonces esté al mando.
Me cuesta creer que el oficialismo se las deje servida así de fácil a menos que la coyuntura lo fuerce.

Sin embargo, si el gobierno es exitoso en seguir jugando al cuento de la buena pipa con el FMI incluido pues bien, el costo político de toda la corrección será de la oposición con un oficialismo que en dicho escenario tendría altas chances de ganar nuevamente las legislativas del 2025. Argentina es un loop de país que se repite a sí mismo con versiones cada vez más extremas y derrotadas y en él quedamos atrapados los ciudadanos de a pie. Mientras tanto, los políticos que salieron primeros festejan, los que salieron segundos festejan y los que salieron terceros también festejan. Atónito observa el ciudadano de a pie que irónicamente financia a esta clase social tan única en estado de celebración múltiple.

Que Dios nos bendiga.

El Cronista
Martes, Noviembre 23, 2021